"Not guilty". El terrorista uzbeko Sayfullo Saipov, quien el pasado 31 de octubre atropelló y mató a ocho personas en Nueva York, entre ellos cinco amigos rosarinos, se declaró hoy inocente. Saipov enfrenta 22 cargos penales, algunos de ellos castigados con pena de muerte.
Con grilletes en las piernas y sin esposas, el acusado necesitó un traductor para entender el inglés. Dijo que no es culpable de los cargos y volverá a verse las caras con el juez el próximo 23 de enero.
El terrorista que mató a cinco rosarinos en Nueva York dijo "estar orgulloso" de lo que hizo.
Sin embargo, su participación de hoy en los tribunales se contradice con sus primeras palabras tras el ataque. Veinticuatro horas después del atentado, desde la cama de un hospital, Sayfullo Habibullaevic Saipov dijo a los oficiales que estaba "orgulloso" de sus actos y afirmó que habría continuado con su raid asesino si no fuera porque se estrelló contra un ómnibus escolar.
Los cargos contra Saipov incluyen ocho acusaciones por asesinato, doce por intento de asesinato, una por dar apoyo al grupo extremista Estado Islámico y otra por violencia y destrucción con un vehículo de motor. La fiscalía incluye como prueba noventa vídeos y 3.800 imágenes de propaganda del Isis que encontraron los investigadores en su teléfono celular. Es muy probable que el uzbeko finalmente sea condenado a muerte.
El pasado 31 de octubre, Saipov condujo una camioneta por el Bajo Manhattan y atropelló a varias personas, matando a ocho. Un grupo de rosarinos que festejaban sus treinta años de egresados circulaban por una bicisenda cuando fueron atropellados. Cinco de ellos murieron.
El inmigrante uzbeko, de 29 años, resultó herido por la policía y arrestado tras el atropello múltiple.
Al día siguiente fue acusado de proveer recursos y material de apoyo al Estado Islámico, y de violencia y destrucción del vehículo, cargos que finalmente fueron ampliados a 22.
Durante el proceso las pruebas se envían a un gran jurado, que tiene autoridad para retirar o ampliar los cargos contra un sospechoso de un delito grave.