Hace pocos días la foto de un policía de la Federal portando un cartel que dice "Vidal: mandanos a las maestras, te las devolvemos con vocación de servicio" ganó las redes sociales cosechando muchos rechazos y también adhesiones (aunque sea penoso hay que admitirlo). Una expresión clara de la impunidad con la que las llamadas fuerzas de seguridad se mueven por estos tiempos de cambio. Y si bien el hecho se dio en la provincia de Buenos Aires, en Santa Fe el panorama no es diferente, ya está en ese mismo camino. El brutal ataque que recibió la comunidad qom el domingo pasado es un ejemplo claro, bien reciente. Pero alcanza con charlar con los adolescentes y jóvenes para tener un registro de cómo son permanentemente vulnerados en sus derechos, puestos en duda todo el tiempo por el solo hecho de ser jóvenes, como si esa condición fuese un delito previo. Esto ocurre en Santa Fe, en Rosario, en la Ciudad de los Niños (y las Niñas), en esa por la que a todos los funcionarios de los últimos años les ha gustado siempre pasear al pedagogo Francesco Tonucci.
























