El ex empleado de la Dirección de Niñez de Rosario acusado de abusar de una nena en un espacio para contener a chicos vulnerados fue condenado a 10 años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal ultrajante, agravado por tratarse la víctima de una persona que debía custodiar. No obstante, la fiscalía había solicitado 16 años de pena. Durante la audiencia de ayer, se advirtió sobre las groseras demoras en las que incurrió Niñez en denunciar los hechos, y las graves falencias burocráticas y de presupuesto de ese organismo del Estado, encargado de velar por los derechos de chicos en estado de vulnerabilidad social.
Con el fallo condenatorio al ex empleado de la Dirección de Niñez de la provincia, Daniel Augusto A.C., se puso punto final a proceso judicial que dejó en evidencia no solo el aberrante accionar individual, sino las graves fallas de abordaje y organización que atraviesa esa repartición del Estado provincial.
Allí, según el relato que hizo tiempo después la víctima, A.C, celador de Niñez encargado de contenerla y custodiarla, la abusó en reiteradas oportunidades, situaciones que La Capital detalló en distintas crónicas.
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El fiscal Ramiro González Raggio junto a sus asistentes. De fondo, el tribunal que emitió el veredicto, integrado por los jueces Carlos Leiva, Gustavo Pérez de Urrechu y Mariano Aliau.
Foto: Sebastián Suárez Meccia / La Capital
El hombre, hoy de 35 años, fue imputado en junio del año pasado de abuso sexual gravemente ultrajante, por tratarse la víctima de la persona que debía proteger y cuidar, y quedó detenido en prisión preventiva efectiva.
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El fiscal acumuló evidencias que se sustentaron fundamentalmente en el relato de la adolescente en Cámara Gesell, testimoniales de trabajadores de Niñez, pericias psicológicas, psiquiátricas y médicas.
Esas pruebas, más declaraciones de personas vinculadas al caso, funcionarios, profesionales y ex trabajadores de Niñez, fueron volcadas en un juicio oral y público que se desarrolló entre la semana pasada y el martes en el Centro del Justicia Penal (CJP).
Veredicto unánime
El juicio terminó ayer con la lectura del fallo condenatorio, un veredicto unánime, que en pocos minutos leyó el juez Carlos Leiva, quien integró el Tribunal pluripersonal con sus colegas Gustavo Pérez de Urrechu y Mariano Aliau.
En una sala semi vacía, con la presencia de la ex subdirectora de Niñez, Alejandra Fedele, y en otro extremo la madre del acusado, pero ningún funcionario actual del organismo, A.C escuchó en silencio el fallo junto a su abogado, Jorge Alcaraz.
En tono pausado y firme, Leiva dio a conocer la datos administrativos de rigor de la causa, la identificación del imputado, su profesión como “técnico superior en niñez”, y el delito que se le endilgó: “abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante calificado por se el encargo de la guarda”.
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La Casa de la Música, en San Juan al 700 donde ocurrieron los abusos. El dispositivo no pertenece más a Niñez desde 2019.
Foto: Héctor Rio / La Capital
El magistrado indicó como segundo punto que luego de escuchar los alegatos finales de la partes, producida la deliberación y votación, el Tribunal decidió por unanimidad imponer a Daniel Augusto A.C. la pena de diez años de prisión y ocho de inhabilitación especial, y que las costas de todo el proceso quedaron a cargo del condenado.
La verosímil declaración de la víctima
Tras el fallo, el fiscal González Raggio, que había solicitado 16 años de prisión efectiva para A.C., hizo una serie de consideraciones en relación a las pruebas que pudo exhibir ante el Tribunal.
“Lo más relevante fue la declaración en Cámara Gesell de la víctima, una de las más fuertes que me tocó ver desde que soy fiscal, y el análisis de las psicólogas que se hicieron sobre ese relato, la solidez, contundencia y evaluación que dieron cuenta de la credibilidad de la testigo”, recordó el funcionario.
Después marcó que “se pudo contextualizar de esa declaración el tránsito de la víctima en Niñez, y las personas a las que le fue contando lo que le había pasado, las que pudieron dar cuenta del estado emocional en el que estaba”.
Gravedad institucional y la estrategia de la defensa
Como desde un primer momento el Poder Judicial hizo un severo llamado de atención respecto al accionar de Niñez por la dilaciones en denunciar los hechos y habló de gravedad institucional, el fiscal recalcó que esa circunstancia fue un dato que sobrevoló durante el debate.
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Además, citó que la estrategia de la defensa del acusado fue siempre la de tratar de desviar los hechos poniendo foco en una supuesta malversación de fondos dentro de Niñez, que le atribuyó a la ex subdirectora Fedele, algo que fue descartado luego de que una auditoria oficial arrojara resultado negativo.
Cabe recordar que Fedele renunció a su cargo en desacuerdo con la política del organismo y por serias diferencias por demorar la denuncia de abuso sexual que ahora resultó con la condena del ex celador de Niñez.
Organismo burocrático, con pocos fondos y precarización laboral
El fiscal González Raggio describió que la gravísima situación que salió a la luz con el caso de abuso en Niñez demostró las falencias de un organismo sensible que debe custodiar a las infancias vulnerables.
“Hubo un retraso llamativo en el anoticiamiento de los hechos. La víctima lo contó tres veces. La primera en 2016 cuando ocurrió. En esa oportunidad no se denunció por desconocer algún protocolo, pero también por desidia. Después lo volvió a contar en noviembre de 2020, cuando se encontró con el imputado. Ese develamiento fue por la impotencia que le generó ver al agresor todavía trabajando en Niñez. Esto sí fue deliberado y más grave, con la persona aún trabajando, y recién se denunció cinco meses después, en abril de 2021”, advirtió el fiscal.
Además, indicó que la denuncia fue hecha de manera incompleta, casi rudimentaria. “No es la documentación usual que recibimos en este tipo de denuncias, donde el encabezado debe describir la gravedad del hecho. En este caso se hizo como un informe de trámite, en letra chica, casi para pasar desapercibido. Esto nos llevó a pensar en algún tipo de dolo o intencionalidad en querer ocultarlo. Por eso se hizo una apertura de causa para investigar ese delito, pero la causa finalmente se desestimó, pero esto no se trató en el juicio”.
Por el futuro de los niños vulnerados
González Raggio destacó que en juicio se pudieron ver “luces, de gente extremadamente comprometida que le ponen el cuerpo para estar a cargo de los chicos, con compromiso y vocación para que tengan un futuro, pero también muchas sombras, que vienen de la mano la burocracia propia del Estado, con bajo presupuesto, y muchas fallas con la captación del personal de Niñez”.
En ese sentido, marcó que “se recluta empleados que al final son como los familiares de los chicos. Pero solo les piden currículum, hay mucha precarización, eso no es positivo para los niños. La inestabilidad en los cargos hace que la conexión o cariño con los chicos de ese empleado desaparezca de un día para el otro. El empleado tiene que tener asegurado su trabajo en un grado más alto. Espero que este juicio sirva para que se modifique una institución que justamente le debe dar un futuro a niños que están en verdadera situación de vulnerabilidad”.