Si no fuera porque el sol escamoteó su presencia, la satisfacción por la inauguración de la
Calle Recreativa hubiera sido perfecta. Pasadas las 10 de la mañana el lugar comenzó a poblarse de
cuanta versión ecológica se puede emplear para desplazarse: bicicletas grandes y pequeñas, patines
(rollers) y patinetas (skates), sin descartar los triciclos y cochecitos de bebés, trotes y
caminatas. La escena hizo las delicias de los funcionarios vestidos para la ocasión que se
engancharon con un paseo del que participaron el gobernador Hermes Binner en bicicleta y el
intendente Miguel Lifschitz.
Se trata del circuito de 13 kilómetros que une el parque Independencia con el Scalabrini a
través de bulevar Oroño y avenida de la Costa hasta calle Thedy, que a partir de ayer estará
cerrado al tránsito vehicular los días domingos de 8 a 13. Durante ese lapso el sitio queda a
disposición de quienes disfrutan una zona con mucho verde, amplios espacios y el río Paraná como
telón de fondo.
Si bien la restricción del tráfico es total para las calles señaladas, quienes viven sobre esas
arterias pueden usar los automóviles —a paso de hombre — en caso de necesidad y tomar
la primera de las calles transversales ya que estos cruces no se cortan. Lo mismo rige para las
estaciones de servicio, clínicas y comercios con estacionamiento propio.
La idea. “Todos entendieron la idea y se sumaron con muy buena
disposición”, explicó el titular de Recreación y Deportes de la Municipalidad, Rolando Dal
Lago.
“Ya que estamos podrían controlar las bicicletas que los días de semana usan el cantero
central”, advirtieron unos vecinos de bulevar Oroño que a media mañana monitoreaban la nueva
postal dominguera.
Pero además de trayectos aeróbicos el circuito también ofrece actividades como clases de
gimnasia abiertas para todo público, picaditos de fútbol, encuentros deportivos, todo entonado con
música que energiza y hasta alquiler de bicicletas para quienes llegan caminando y se entusiasman
al ver el pedaleo generalizado (ver aparte).
Ayer, y a modo de debut, hubo actividades en distintos puntos del circuito recreativo. La
propuesta se realizó bajo la consigna “¡Cambiá el aire! ¡Calle recreativa!”.
Así, se desarrolló “con todo éxito” un maratón, encuentros de minihandball y
minibásquet para niños y jóvenes en el parque Independencia.
“Con tanto ruido nunca habíamos reparado en el canto de los pájaros”, dijeron
entusiasmados quienes disfrutaban a pie de sus calles internas.
Despejado. “Pedalear está muy lindo, pero habría que ver qué pasará en
verano para ir a La Florida”, dijo Andrés Sosa, quien junto a su amigo Sebastián fue de los
primeros en llegar al lugar. El comentario coincidió con el tenor de las objeciones pronunciadas
por los automovilistas. “Veo que está cortado para los autos, acá me estaban
explicando”, dijo Eduardo mientras recibía un folleto ilustrativo por parte de dos
inspectores de la Dirección de Tránsito que hacían guardia desde las 8 junto a los carteles y conos
de alerta.
Siempre. “Vengo siempre, pero me llevaba a la gente por delante. Ahora con
todo este espacio me parece maravilloso”, dijo Viviana Pacce. “Tengo toda la calle para
disfrutar”, dijo María Inés Rubinoli. “Siempre vengo acá porque es más agreste”,
señaló la psicóloga Mónica López, quien estaba enterada de la habilitación del circuito porque
“a primera hora de la mañana leo La Capital, pero no sabía cómo iban a cortar el
tráfico”.
A bordo de una bicicleta, el escribano Luis María Gatti opinó que la fusión entre el verde y la
ausencia de carteles de propaganda agrega un plus al circuito recreativo “muy positivo”
que lo hace sentir “más cómodo sin tener que circular por otro tipo de senderos”.
“Hoy me llevé una sorpresa porque hay un montón de espacio. Es buenísimo, te da un montón
de libertad y no molestás a la gente que viene a caminar por acá”, explicó Nicolás de
Santana, joven empleado y deportista.
Detrás de un cochecito de bebé, Evangelina y Mario, contadora y empleado, se mostraban más
que felices de pasear en familia por el medio de la calle sin la tensión del tráfico.
Uno, dos, tres. Mientras la zona se iba poblando de vestimentas coloridas,
zapatillas y pintorescos cascos de ciclistas, desde una tarima un equipo de Eurogym marcaba los
tiempos para quienes quisieran seguirlos. Adultos y niños fueron formando la pequeña vanguardia.
“Después se irán animando”, comentaron los instructores.
Con destreza y muletas, Inés Arelovich, de la Comisión de Discapacitados de la Universidad
Nacional de Rosario, le puso un “muy bien” al circuito recreativo. También la
secretaria de Planeamiento municipal, Mirta Levin, de habilidades ciclísticas, anotició que la
iniciativa existe en muchas ciudades europeas.
Pero sin duda fue el pequeño Matías, con toda la calle para su multicolor bicicletita, quien más
disfrutó con sus primeras incursiones en las dos ruedas. Tal vez cuando crezca no sea necesario
tomar tantas precauciones para disfrutar del espacio urbano.