Eran adolescentes y cantaban en grupos mixtos, ellos con corbatas, todos con togas azules. El repertorio era similar al de ahora: canciones medievales, negro spirituals y música popular. Con distintos directores y directoras, entre ellos Cristián Hernández Larguía, dieron conciertos en dictadura y en democracia y cada enero, se despojaban de toda formalidad y seguían cantando, pero en malla, junto al mar, en la arena y bajo el pinar de Villa Gesell.
Pero eso no es todo. Varios ex coreutas del grupo se convirtieron en directores o músicos destacados en el país y en el mundo. Entre ellos, Octavio "Cuchi" Verasio, Marcelo Peteta, Elio Allegra, Chino Echeverría , Luján Penotti , Camila Aquilano, Sasa Cáceres y Sandra Alvarez (directora del grupo de niños por casi 30 años).
También cantó en el Juvenil Roberto Fabroni, director de Orquesta en Suiza (y ex director de la Orquesta de Cámara Municipal de Rosario) y Alejandro Sandler, trompetista y director de Orquesta en Francia.
Son todos jóvenes de ayer, que siguen cantando o junto a la música con algunas canas y ya sin toga.
Hace unos tres meses empezaron a conectarse por Whatsapps, una de las virtudes de la redes sociales. Algunos viven en el exterior u otras provincias y vendrán especialmente al concierto.
Varios ni se acordaban de las caras del resto, entonces circularon las fotos en blanco y negro y varias más descoloridas para apelar a la memoria. Fueron tantos y tantas los interesados por sumarse al concierto que hubo que dividir por décadas a los mensajes por celular.
"Yo estoy en el WhatsApp 72/82, porque fui contralto y parte del juvenil en el 75; me dirigieron Miguel Angel Solagna y luego Hernández Larguía", recordó en diálogo con La Capital, Chaina, la actual directora en este coro, quien toca la viola da gamba y es también directora del coro del colegio Latinoamericano (UCEL).
Chaina hasta ahí habló solo de dos directores del Juvenil, pero hubieron más.
A este coro lo creó en 1962 su primera directora, María Eugenia "Quena" Barbarich, quien lo formó con voces de las escuelas secundarias donde trabajaba como maestra de música. Junto con el coro de niños fueron el semillero de las voces vocacionales del grupo Mayor hasta hoy.
A Barbarich la reemplazó Carlos Mahuad y lo siguió en el lugar Nelly Pérez Trevisán. Más tarde llegaron los turnos de Solagna y Hernández Larguía, con Daniel Hisi como asistente en varios conciertos.
Lo reemplazó a Hernández Larguía, Lilian Bibiloni; luego Adrián Politi (hoy guitarrista en Francia) y en 1986 comenzó la dirección de Chaina hasta hoy.
El Estable depende de una comisión de bien público donde los socios pagan una cuota. Está integrada por 10 niños en el Infantil (ingresan a los 6 años), 16 adolescentes en el Juvenil (se integra desde los 13 y cuenta con la asistente de dirección Ana Fumagallo) y 30 adultos (desde los 21 años las mujeres y 22 los varones). Un caudal de coreutas bastante reducido en comparación a otros años.
"Los que cantábamos y cantamos en coros siempre fuimos 'los nerds', 'los raros' por juntarnos a cantar canciones barrocas, aunque éramos jóvenes y nos gustaba todo tipo de música, desde la clásica al rock, de hecho mis hijos pasaron por el Estable, pero tenía sus propias bandas y muchos otros y otras también formaban grupos de música popular. La merma para mí tiene que ver con que antes el Estable era de los pocos coros en Rosario, ahora hay mucho más", explicó Chaina quien dijo que "ojalá" tras el encuentro quiera alguno o alguna volver a sumarse, pero ya en el mayor, claro.
La actual directora contó que para armar el concierto próximo empezaron a circular entre todos los grupos los villancicos que ya se habían cantado en algún momento y cada segmento de coreutas eligió su repertorio.
Serán veinte villancicos entonados por seis grupos; el de Chaina, el más numeroso: se completó con 60 integrantes.
"El resto será de unos veinte integrantes promedio y estarán acompañados por un conjunto instrumental", anticipó la directora.
El canto y la memoria
Chaina al igual que una de las ex cantantes del Juvenil, Liliana Gorosito, hablan del pasado y recuerda los viajes de verano al mar, donde el propio Carlos Gesell donó un predio con bungalows al lado de un pinar, para que cada año se realizara el Encuentro Coral de Villa Gesell. Jóvenes del todo el país cantan por esos días en el festival, iglesias, geriátricos, en la playa y en las calles, absolutamente de fajina.
Pero esos momentos estivales y de relax no hacen que Chaina y Gorosito eludan otros, trágicos, vividos por muchos durante la última dictadura cívico, militar y eclesial.
La actual directora cuenta que uno de los tantos que cantó en el coro fue su amigo el bandoneonista Carlos Moyano, de vasta trayectoria como músico y docente, quien falleció el año pasado a sus 62 años, detenido en la ex Jefatura (hoy gobernación de Dorrego y Santa Fe) y luego en la cárcel de Devoto.
"Recuerdo que lo fui a visitar con mi papá y a llevarle galletitas, yo era una completa inconsciente de todo lo que pasaba y en mi familia lo queríamos mucho. El no militaba pero su hermano sí y por eso lo detuvieron, recuerdo que una vez me dijo por lo bajo: 'decile a Claudia (otra compañera del coro) que vi a su hermana acá, muy golpeada pero viva'".
Chaina alude así al hermano del músico, Héctor "Kico" Moyano, asesinado en Rosario, a los 17 años, el 29 de octubre de 1976 por militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
Gorosito se define de jovencita "tan inconsciente de lo que pasaba en el país" como Chaina.
"Para mí el coro era la posibilidad de compartir algo tan hermoso como la música, con grupos mixtos, en plena adolescencia. Con un compañero que vive en Italia y que viene para este encuentro (Sergio Gerosa), recordábamos estos días la vez que tras una reunión de comisión directiva en mi casa, donde organizábamos partituras o pensábamos cómo juntar fondos con polladas, acompañamos a los chicos a tomar el ómnibus y nos paró una patrulla, puso a los chicos contra la pared: claro éramos un grupo y agruparse en esos tiempos era peligroso", contó Gorosito a La Capital antes de remarcar las dos caras de su recuerdo, la bella de la música y la oscura de la dictadura.
Otra voz que se suma a esta nota y como organizador del concierto es la de Ernesto "Tati" Bianchetti.
"Estuve solo tres años en el Juvenil", se justifica quien luego pasó al grupo Adulto y desde hace 38 años permanece en el Pro Música. De todos modos, ese breve paso en el coro adolescente le alcanzó para sumar un dato para esta nota.
En la foto en blanco y negro del archivo de La Capital que la ilustra, a Tati se lo en la fila de arriba, en cuarto lugar, contando de izquierda a derecha. Y debajo, frente a Hernández Larguía, hay una jovencita a quien parece que nada la detuvo a cantar, ni su pierna enyesada.
"Ella es, casi seguro, Gabriela Martín, una de las mellizas, su hermana era Marisa", apuntó Tati.
Así, tratando de que no quede nadie ni nada fuera de la memoria colectiva y con la música que los unió de ayer, hoy y tal vez siempre, volverán a cantar los jóvenes de ayer.