La ciudad

Científicas darán una charla en el bar baleado en Pichincha

Está cerrado por temor de sus dueños desde el domingo. En solidaridad, las mujeres llevarán allí mañana el ciclo "La ciencia se va de copas".

Miércoles 24 de Abril de 2019

Los dueños del bar "Jimmy", en el barrio de Pichincha y que fue baleado el domingo a la noche, recibieron ayer una muestra de solidaridad. Dos científicas del Conicet se ofrecieron a dar una charla en el local y lograr así que vuelva a abrir sus puertas, que cerró tras los ataques que se suceden el barrio.

Así, mañana, a las 19, Gabriela Muller y María Belén Bernardi, ambas investigadoras del Conicet, brindarán charlas allí en el marco del ciclo "La ciencia se va de copas".

La propuesta surgió para alentar a los dueños del bar de Riccheri y Brown a reabrir las puertas.

Martín Miglietta, uno de los dueños del local gastronómico, confesó a este diario que se sentían muy desalentados por el tremendo hecho de inseguridad que sufrieron en el local, y habían pensado seriamente en no volver a abrir. Sin embargo, un llamado de parte de las científicas del Conicet les devolvió la esperanza y con ese apoyo volverán a abrir.

"La verdad es que necesitamos abrir porque es nuestro trabajo y el de las empleadas, y cada día cerrado es un problema. A la crisis que atraviesa el sector se le suman estos hechos de inseguridad que no podemos creer y que están sucediendo a nuestro lado", comentó apesadumbrado el emprendedor.

De esta manera, intentarán superar el traumático hecho y volver a trabajar.

La noche de los disparos

Tal como reflejó La Capital, la noche del domingo, cuando las empleadas del bar Jimmy estaban terminando su jornada laboral y ya no quedaban clientes, se escuchó primero el ruido de las detonaciones y luego una de las balas, que rebotó en el capó de un auto e impactó en el vidrio de una de las ventanas del bar, a la altura del pecho de un adulto.

En ese momento, una de las empleadas del bar sintió cómo el proyectil pasaba a menos de un metro de distancia.

La mujer, que trabaja y estudia para mantener a su hijo, entró en pánico, como las demás compañeras y el dueño del local que se presentó inmediatamente.

Algunos testimonios señalaron que los disparos podrían haber salido de un Volkswagen Bora gris que, sin frenar y en medio del giro a la derecha, pasó por la esquina y disparó primero al aire y luego contra otro auto.

Ninguno de los dueños puede encontrar una explicación. Al contrario, están desconcertados y lamentan tremendamente lo ocurrido. En estos días más de una vez pensaron en cerrar el local y mudarse a trabajar a otro lado con todo lo que ello implica, pero el llamado de las científicas así como el apoyo de amigos los alentó a volver a levantar la persiana.

"El jueves vamos a abrir con la gente que venga por las charlas científicas y porque también vendrán amigos y conocidos a apoyarnos", explicaron.

Las charlas versarán sobre las enfermedades congénitas del metabolismo e investigaciones en el campo de la literatura.

A su vez, reclamaron más presencia policial y la instalación de cámaras de seguridad en la zona para que vuelva a convertirse en un lugar de esparcimiento donde no sólo acuden rosarinos, sino que también es visitado por numerosos turistas.

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