La ciudad

Cansados de los reclamos, los vecinos de Pichincha demandan al municipio

La presentación por la ley 10.000 se hará la semana próxima. Dicen que nada cambió y el sector de bares y boliches sigue siendo "invivible".

Viernes 28 de Junio de 2019

Los vecinos de Pichincha se cansaron y ahora fueron de lleno contra la Municipalidad. Demandarán al Ejecutivo que, según dicen, "no escucha" sus reclamos. "Desde la última reunión con la intendenta Mónica Fein nada cambió", aseguraron a LaCapital y puntualizaron indignados que durante las noches en el barrio reina el descontrol. No se respetan las normas vigentes. Así, entre las irregularidades, mencionaron la excesiva ocupación de las veredas con mesas y sillas, decibeles por encima de lo permitido, bandas en locales no autorizados, despacho de bebidas en la vía pública y música con parlantes en la calle.

La presentación del escrito se realizará la semana próxima en Tribunales, según se comprometió la abogada del grupo de vecinos. El juicio se hará en el marco de la ley 10.000, de intereses difusos, que involucra a un grupo de personas ante la presencia de un daño y su necesidad de reclamar protección del interés o derecho.

Eso fue precisamente lo que explicaron los vecinos. "Queremos hacer valer nuestro derecho. Si esto nos sale bien, la Justicia obligará a la Municipalidad a que respete la normativa", destacaron.

Esta estrategia ya fue utilizada en otros casos emblemáticos, como el del autódromo o el ex Batallón 121.

Efervescencia

En efecto, los habitantes de la zona delimitada por Balcarce, Francia, Salta y la costanera, insistieron en que hoy las regulaciones no se cumplen y las alteradas noches afectan su descanso. Un combo efervescente: mucha música, gritos, cánticos, movimiento extremo, vehículos mal estacionados y alcohol.

De esta manera, este grupo de rosarinos decidió designar seis querellantes, quienes ya presentaron las pruebas que avalan su petición: bajo sus firmas legalizadas exhibieron el relevamiento de los bares de la zona y las denuncias hechas ante la Guardia Urbana Municipal (GUM), entre otras cuestiones que en pocos días estarán en manos del Tribunal.

El grupo que decidió alzar la voz y hasta se enfrentó cara a cara con Fein se conformó sobre finales del año pasado, cuando ya no pudieron aguantar más las consecuencias generadas por la apertura de tantos bares.

El primer encuentro con la intendenta tuvo lugar en febrero último. "Fue positivo y ella se mostró muy abierta a escucharnos. Hasta se comprometió a seguir el tema a través de una comisión creada para analizar las nuevas habilitaciones y revisar las otorgadas en los últimos tres años", indicó otro de los afectados a este diario.

Pero un mes después, ese primer acercamiento y buena disposición se desvanecieron. "Cuando fuimos a la siguiente reunión, el 12 de marzo, lo único que se había hecho hasta entonces fue instalar controles fijos de tránsito y control urbano. Tan fijo que cuando les decíamos a los agentes que fueran a retirar un auto que obstruía una cochera, nos contestaban que no se podían mover de ahí", recordó uno de los vecinos muy disgustado quien también valoró que se hubieran clausurado varios sitios, aunque luego volvieron a abrir y a cometer las mismas irregularidades por las que se los cerró.

En ese momento, un informe oficial destacó que en cuatro meses se realizaron más de mil inspecciones en locales de diversión nocturna y se clausuraron 20 comercios. La difusión de música fuera de horario o por encima de los límites permitidos y la venta de alcohol en la vía pública, fueron las infracciones más frecuentes.

Así y todo, aquel cónclave fue tenso. Las críticas de la gente molestaron tanto a Fein que hasta "bromeó" con llevar a los inspectores a otro barrio. Cuando los habitantes de Pichincha se retiraron, algunos funcionarios omitieron el saludo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario