El cometa Halley aparece en el "Tapiz de Bayeux" o "Tapiz de la reina Matilde", un lienzo bordado en el siglo XI sobre la conquista normanda de Inglaterra y que hoy se conserva y se exhibe en el Musée de la Tapisserie de la ciudad francesa de Bayeux.
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Pero para los cristianos hay una sin duda mucho más popular. Se trata de la pintura "La adoración de los magos" realizada a principios del siglo XIV por el maestro italiano Giotto di Bondone donde se asocia al cometa con la llamada estrella de Belén que habría, según el relato bíblico, guiado a los reyes venidos del Este para adorar al Cristo recién nacido. Sobre el pesebre y la acción del cuadro, se puede ver al astro y su cabellera.
Las cuentas temporales no cierran entre el paso del cometa y el nacimiento de Cristo, pero sí Giotto habría visto el fenómeno celeste en su paso cerca de la Tierra en 1301 y de allí la asociación. De entre las misiones enviadas al espacio para monitorear al cometa en 1986, como la norteamericana, la soviética y la japonesa, la europea se llamó Giotto.
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“La adoración de los magos”. Fresco pintado por el artista italiano Giotto presuntamente entre 1302 y 1303 conservado en la Cappella degli Scrovegni de la ciudad de Padua, Italia.
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El cometa aparece también en un grabado del maestro alemán Alberto Durero denominado "Melancolía" realizado en 1514 que se encuentra en la Galería Nacional de Arte de Karlsruhe, Alemania. Sobre un personaje alado y meditabundo se observa un cometa cercado por un arco iris.
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“Melancolía”, grabado de 1514 del maestro alemán Alberto Durero que se encuentra en la Galería Nacional de Arte de Karlsruhe, Alemania.
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El cometa lleva el nombre del astrónomo inglés del siglo XVII Edmund Halley, quien no descubrió el cometa sino que al calcular su órbita en su paso cerca de la Tierra en 1682, gracias a la teoría de la gravitación universal de su amigo Isaac Newton, en 1705 afirmó que era el mismo de 1456, 1531, 1607 y 1682, y predijo su regreso para 1758.
“No moriremos”
La imaginación, la ignorancia y la religión han contribuido a construir alrededor del cometa una serie de mitos y leyendas de diferentes grados de aceptación popular. Se le han endilgado derrotas militares, como la de los ingleses frente a los normandos en 1066 o la de Napoleón en Rusia en 1812. Seguramente sus oponentes piensan lo contrario.
Pero pareciera más trágica aún la situación generada en 1910 cuando el discurso científico ya es parte de la percepción del mundo del hombre moderno. Para marzo de ese año aparecen en los diarios noticias sobre suicidios, pérdida de la razón y ataques cardíacos como consecuencia de la creencia en el fin del mundo eventualmente provocado por la estrella.
Las primeras horas del 18 de mayo de 1910 son de angustia, oraciones, despedidas y algunas bromas también. Rosario es obvia parte de la expectativa generalizada y el Diario La Capital lo expresa en sus páginas. “El cometa Halley se acerca a la Tierra con una velocidad de 156.000 kilómetros por hora”, afirma y aclara: “Los sabios opinan que no moriremos”.
El señor Pedro V. Capdevila cuenta en La Capital que de niño y viviendo en la localidad cordobesa de La Carlota, recuerda la del 18 de mayo de 1910 como una madrugada clara, de luna, y “aquella luz visible”. Tiene presente también “el sobresalto con que vivía la gente, absolutamente segura de que llegaba el término de la vida en la Tierra”, mientras “escuchaba los tétricos comentarios, la desesperación de las gentes, sus llantos…”.
Como era el año del centenario de la Revolución de Mayo, según La Capital, “los rosarinos no sabían su celebrar o persignarse”, ya que "se teme simplemente que el cometa Halley destruya el mundo". Cuando cerca de la medianoche el fantasma sideral no había chocado contra la Tierra ni había envenenado la atmósfera con gas cianógeno, se desataron los festejos.
En el Club Alemán se organizó un banquete. En la decoración había una figura, la del “cometa Halley que hacía el amor a la hermosa Venus”, crespones negros y una orquesta que tocó la marcha fúnebre de Chopin. Hubo también sermón del cura y absolución de los pecados. Con el alma a salvo y sin el fin del mundo anunciado, comenzó la celebración en la que hubo fuegos artificiales. La reunión se prolongó, "entre notas alegres y risueñas", hasta altas horas de la madrugada.
En 1910 hubo otro cometa cerca de la Tierra que puede, por una trampa de la memoria, ser confundido con el Halley. Se llamó el Gran Cometa Diurno, alcanzó su mayor exposición el 23 de enero de 1910 e incluso su observación fue más notable. Por eso, en algunas ocasiones las historias, en relación a uno u otro cometa, separados por cinco meses, se han mezclado.
Decepción y registro
En un clima de renovación cultural postdictadura, las novedades musicales provienen de grupos musicales de rock vanguardista como Los Abuelos de la Nada, Virus, Sueter, Los Twist y Soda Stereo. En 1985, Virus edita su quinto disco titulado “Locura”. El quinto corte se llama “Luna de miel” y en su fraseo, lleno de lujuria y provocación, puede escucharse una referencia a la estrella más famosa del año, el cometa Halley.
Según las crónicas de la época, la visita del cometa en 1986 “estuvo desprovista”, gracias a los avances tecnológicos, de “toda expectativa truculenta o esotérica”. De todos modos, el “rutilante viajero espacial” se había ganado las tapas de los diarios y “millones de personas aguardaron su llegada con notorio interés, alimentados por una inexplicable curiosidad y la loable cooperación de centros docentes y de estudios”.
En perspectiva, fue una expectativa más científica que otra cosa. Quizás la disminución de la capacidad de asombro del hombre moderno haya colaborado con cierta desatención popular del fenómeno, sobre todo cuando las condiciones meteorológicas y “cierta pérdida de luminosidad del propio cometa, dificultaron en cierta medida la satisfacción plena de la curiosidad pública”. Así, el esquivo Halley defraudó a no pocos entusiastas observadores y según la prensa “ha pasado esta vez prácticamente sin pena ni gloria”.
Para los interesados no pasó desapercibido. A las 0:30 del viernes 11 de abril de 1986 desde la terraza del diario La Capital, el reportero gráfico José Granata consigue fotografiar al cometa Halley con una cámara Nikkon F con télex de 200 milímetros, a simple vista, con diez segundos de exposición y un tiempo de revelado de 22 minutos.
El cuerpo técnico del Observatorio del Cristo Rey, encabezado por el sacerdote católico Rogelio Luis Pizzi, también fotografía la estrella el mismo día y a la misma hora, y descubre que su núcleo se está fragmentando. Otros centros de investigación coincidieron con el rosarino y otros reconocieron que no habían “detectado irregularidades en el astro viajero”.
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Foto del cometa Halley tomada por el Observatorio del Colegio Crsto Rey y publicada por La Capital el domingo 13 de abril de 1986.
Archivo Diario La Capital
El cura Pizzi hizo construir y fundó el Observatorio Astronómico Cristo Rey, en el colegio de los Padres Escolapios del mismo nombre de Laprida al 1300. Nació en la provincia de Córdoba pero desde los años 50 lo hizo en Rosario. Realizó innumerables observaciones astrales, fue un descubridor de estrellas, según el homenaje que se le ofreció en 2004 en la Cámara de Senadores de la Nación presentó “meritísimos trabajos sobre el cometa Halley”, y su dedicación a la docencia y a la astronomía alentaron su nombramiento como Ciudadano Distinguido de Rosario. Falleció en 2002.
Otras noticias celestes
En mayo de 2005, partículas del cometa Halley entraron en la atmósfera terrestre y desataron una colorida lluvia de meteoros. Eran partículas de polvo y hielo que habían pertenecido al Halley y se encontraban estacionadas en un sector por el que la Tierra pasó en esa fecha. Las “motas cometarias” llegaron a tomar una velocidad de 200 km/h y en la fricción con el aire produjeron decenas de “estrellas fugaces”.
El eximio astrónomo y matemático rosarino Pedro Elías Zadunaisky, famoso por reinventar el cálculo de las órbitas de las lunas de Júpiter con un método que le había enseñado su maestro Beppo Levi en el Instituto de Matemática de la Universidad Nacional de Rosario, fue una eminencia sobre mecánica celeste y midió la órbita del Halley, así como la de otros cometas. Desde 2000 un asteroide lleva su nombre. Zadunaisky había nacido en 1917 y falleció en 2009, y sus familiares recibieron el premio Konex en Física y Astronomía post mortem en 2013.
El 16 de septiembre de 2016, el cerrajero rosarino y aficionado estelar Víctor Buso logra captar con una cámara de fotos especializada el momento exacto del nacimiento de una supernova, infarto cósmico de brillo extremo, y fase siguiente a la explosión y muerte de una estrella. Captó un acontecimiento producido hace 65 millones de años atrás en una oportunidad que se calcula en una en seis millones. La cerrajería de Buso cerca del parque Independencia se llama “Halley”.
Los científicos calculan que el próximo perihelio del cometa Halley en relación al Sol sea el 28 de julio de 2061.