La morosidad en el pago de alquileres y expensas se convirtió en una de las principales preocupaciones habitacionales en Rosario. En un contexto de fuerte presión económica sobre los hogares, el aumento sostenido de los cánones locativos por encima de los salarios, la transferencia de impuestos a los inquilinos y la aplicación de intereses considerados abusivos están generando un escenario de endeudamiento creciente, que ya impacta no solo en los inquilinos sino también en sus garantes.
Así lo advirtió Ariel D’Orazio, subdirector general de la Oficina Municipal de Derechos Ciudadanos, Consumidores y Usuarios, quien señaló que los reclamos vinculados a alquileres crecieron un 20% en el último trimestre de 2025 en comparación con el mismo período de 2024.
“Estamos viendo problemas de morosidad asociados a una situación económica muy compleja. Los alquileres aumentan por encima del poder adquisitivo del salario y eso genera atrasos no solo en el alquiler, sino también en expensas e impuestos que pasaron a ser responsabilidad del inquilino, como el API”, explicó.
Contratos
Según D’Orazio, la mayoría de los contratos actuales, tras la derogación de la Ley de Alquileres, trasladan toda la carga al inquilino y, además, aceleraron los períodos de actualización. “Antes los aumentos eran anuales o semestrales. Hoy predominan las actualizaciones trimestrales o cuatrimestrales, ajustadas por IPC o por ICL. Esa combinación profundiza la presión económica y vuelve difícil sostener el contrato”, indicó.
La consecuencia directa es el aumento de consultas por imposibilidad de cumplir las actualizaciones. “Atendemos muchos casos de resoluciones anticipadas de contratos. Personas que prefieren rescindir antes que endeudarse. Tuvimos un caso reciente de un inquilino al que el alquiler le subió a 500 mil pesos y ganaba un millón. No le daban los números”, ejemplificó.
Uno de los puntos más críticos tiene que ver con el cobro de intereses por mora. En la Oficina del Consumidor detectaron tasas superiores al 0,5% diario, lo que equivale a un 15% mensual y un 180% anual.
“Una entidad financiera hoy te puede cobrar una tasa anual cercana al 60% para financiar expensas, un 5% mensual. Pero hay propietarios o inmobiliarias que triplican ese valor. Eso hace que la deuda se vuelva impagable. Si te endeudaste, sonaste, porque además se suman los honorarios del abogado que interviene en el cobro”, advirtió D’Orazio.
En este contexto, incluso comenzaron a aparecer líneas de crédito para financiar expensas como la del Banco Ciudad de Buenos Aires, que permite cubrir hasta tres meses de atraso, una señal clara del nivel de morosidad existente.
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Garantes en riesgo
Otro fenómeno en crecimiento es la cantidad de garantes que consultan por deudas ajenas. “Cuando el garante es notificado, viene desesperado a ver cómo enfrentar la situación sin que se judicialice, tratando de evitar embargos preventivos sobre bienes o sueldos. Nosotros intervenimos en esa etapa previa para intentar acuerdos y evitar llegar a la Justicia”, explicó.
Uno de los casos atendidos recientemente refleja la gravedad del escenario: un alquiler de 400 mil pesos en un departamento de un dormitorio, fuera de los bulevares, acumuló una deuda cercana a los 3 millones de pesos tras cuatro meses de atraso, sumando alquiler, expensas, impuestos, intereses y honorarios legales. La inquilina había perdido su empleo formal y sobrevivía con changas, mientras que la garante, empleada en una fábrica, temía no poder cobrar su sueldo por un embargo.
“Estamos hablando de familias de clase media y media baja. La inquilina terminó volviendo a vivir a la casa de su madre. Son situaciones que funcionan como un síntoma de una crisis aguda”, remarcó. Para D’Orazio, el panorama actual tiene similitudes con momentos críticos del pasado. “Esto se veía mucho a fines de los 90 y en la salida del 2001. En 2018 no fue tan marcado como ahora. Hoy la notoriedad es mayor”, comparó.
En aquellos años, recordó, existían situaciones de informalidad extrema en las garantías. “Hoy eso es menos posible, pero aparecen otros problemas vinculados a los seguros de caución y los intereses abusivos que aplican algunas inmobiliarias. Incluso en contratos comerciales hemos visto intereses del 1% diario. Es una grosería”, afirmó.
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Jóvenes y jubilados
El impacto del mercado de alquileres también se refleja en las dificultades de los jóvenes para independizarse. Según datos nacionales, 4 de cada 10 jóvenes entre 25 y 35 años no logran hacerlo, principalmente por el costo de los alquileres.
En Rosario, un monoambiente ronda los 350 mil pesos, pero al sumar expensas, servicios e impuestos, el gasto mensual se acerca a los 600 mil pesos. “Además, para ingresar a una vivienda necesitás al menos un millón de pesos. Eso deja afuera a muchos jóvenes precarizados, sin ingresos formales estables”, señaló D’Orazio.
La situación es aún más crítica para los jubilados. “La jubilación mínima de febrero de 2026 será de 359 mil pesos. No alcanza ni siquiera para pagar un monoambiente. Se destina una jubilación entera solo al alquiler”, advirtió el coordinador del Consejo Asesor de la Vivienda.
Los datos confirman la brecha entre ingresos y vivienda. A nivel interanual, los alquileres en Rosario aumentaron en promedio un 51%, mientras que la inflación fue del 32%, una diferencia de casi 20 puntos.
“Ese desfasaje explica buena parte del problema. Cuando el alquiler crece mucho más rápido que el salario, el endeudamiento deja de ser una excepción y pasa a ser la regla”, concluyó.