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Zarpó la fragata Libertad ante una multitud desde el puerto de Buenos Aires

La nave insignia del país comenzó un periplo de más de seis meses, que volverá a incluir escalas en tradicionales puertos europeos y de Estados Unidos. Regresa el 5 de noviembre.

Domingo 24 de Abril de 2016

Bajo una persistente llovizna y con la presencia de una multitud de familiares emocionados, zarpó ayer desde la dársena norte del puerto de Buenos Aires el buque escuela ARA "Libertad".

Alejada la amenaza de los fondos buitre que en 2012 lograron retenerla durante dos meses en Ghana, la fragata inició su 45º viaje de instrucción para los cadetes de las dos últimas promociones de la Escuela Naval Militar y de países vecinos como Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

La fragata, al mando del capitán de navío Ignacio Errecaborde, dejó el muelle del Apostadero Naval Buenos Aires a las 8.17, unos 15 minutos antes de lo previsto y sin los gavieros —los marineros que ejecutan las maniobras de las velas— apostados en lo alto de los palos.

Aún cuando esa es una de las imágenes más típicas de la embarcación, la lluvia y la niebla que envolvía ayer a la mañana al puerto metropolitano hicieron que no fuera seguro subir a los mástiles.

"Tradicionalmente la fragata sale al mediodía o en hora de la tarde, pero la fecha que se fijó coincide con la marea alta a la mañana que hace más segura la navegación", indicó Sebastián Bett, abogado y uno de los profesionales —entre médicos y odontólogos— que se suman a la tripulación.

Escenas de llanto, de tristeza y alegría se mezclaban entre los familiares que despedían a la tripulación, saludando con pañuelos blancos y los brazos extendidos, mientras los celulares registraban las últimas imágenes de la fragata en el puerto y los acordes de la banda de Música de la Armada acompañaban la partida.

La fragata partió con una dotación de 27 oficiales, 192 suboficiales y 132 oficiales alumnos argentinos y de países vecinos, entre los que el 20 por ciento son mujeres. Volverán al país el 5 de noviembre, tras un itinerario que durará 196 días, de los cuales 133 permanecerán en el mar. El resto del tiempo será empleado haciendo escala en puertos de diferentes países.

"Se va mi sobrino que tiene 24 años, lo vi muy maduro", dijo José, tío de Matías, uno de los tantos familiares que fueron a despedir a la tripulación del barco, con "una alegría muy grande porque es el viaje que él estaba esperando con mucha ansiedad, porque va a conocer distintas partes del mundo y este viaje es como una parte nuestra que nos está representando en el exterior". El hombre llegó a Buenos Aires con toda su familia desde Tucumán para despedir al reciente egresado de la Escuela Naval. "Para los familiares es todo fruto, porque esperábamos que se reciba, se recibió y éste es el broche de oro", dijo emocionado.

Entre la multitud estaba Edith, también de Tucumán, quien contó que "se va mi hija, es un sueño, un orgullo para toda la familia" y señaló a un joven que estaba a su lado, "él es Francisco, el novio", quien acotó que estaba "muy emocionado al verla partir a María Emilia, "con quien sale hace tres años".

Gladys, mamá de Luis, con un sentimiento de congoja, explicó que "la partida es triste, pero él esta contento, está ilusionado por todo lo que va a conocer, por todo lo que van a vivir y poner en práctica lo que estudió en cuatro años". Problemas de amores, no hay: "no deja ningún corazón acá, porque la novia va con él, también es egresada de la escuela".

En tanto, los papás de Bruno, otro de los cadetes egresados, llegaron a Buenos Aires desde Goya, Corrientes, para despedir a su hijo de 38 años, que es teniente de navío. "Es una emoción verlo partir y después verlo volver, él ya viajó pero esta vez va mucha más gente porque se van dos promociones juntas", dijo Susana, la mamá. Añadió que "para él también es duro, porque deja a su esposa y sus tres chiquitos; pero le gusta, es su pasión, desde pequeño jugaba con barquitos sin conocer ni saber nada del mar, porque nosotros vivíamos en el campo".

Entre la multitud lloraba Macarena, de 23 años, la novia de Husi, otro de los cadetes que partió: "Estoy muy triste porque se va; ahora, a ser fuerte y esperarlo". De todos modos aclaró que estaba contenta porque a él le gusta, "que lo disfrute, es su felicidad".

"Es el sueño de él", intervino con alegría la mamá del cadete. Ya están comprometidos y quien sabe si, al regreso, hasta pueda haber boda.

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