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Vivió un año desnudo sólo para poder escribir cómo era esa sensación

Un escritor dejó plasmadas sus experiencias de vivir sin ropas. La libertad como camino, sin fijarse en el que dirán los demás, fue el motor que luego llevó a las páginas de un libro.

Miércoles 01 de Julio de 2015

La sensación de andar desnudo parece estar más relacionado al mundo de la privacidad y la intimidad. Sin embargo, el escritor estadounidense Mark Haskell Smith decidió sobrepasar sus propios límites y eligió realizar una experiencia que al principio lo incomodó bastante.

El hombre se propuso pasar un año desnudo para experimentar una situación que no realizaría si no tuviese que forzarse a ello.

Para llevar a cabo esta labor, el hombre viajó por espacios naturistas entre California del sur y Francia. El viaje comenzó en Desert Sun Resort (Palm Springs). "Estaba aterrorizado", reconoce el escritor a la BBC y añadió que "estaba incómodo y ansioso en la habitación de mi hotel, poniéndome capa tras capa de protector solar hasta que, cuando finalmente salí, parecía una señal altamente reflectante".

Haskell buscó la protección de la crema solar para poder no sentirse desnudo a pesar de no llevar ropa. Tenía que tomárselo en serio, porque los que lo practican así lo hacen también. "Así como en los aeropuertos no se bromea con bombas, con nudistas no se hacen bromas sobre pechos. Y si tienes una erección, lo más probable es que te pidan que te vayas", relata.

Según relató en su libro "Naked at lunch", Mark decidió ir a un centro turístico nudista ubicado en el sur de Francia, en donde hasta le resultaba raro al principio ir de compras o buscar por un croissant y un café, de acuerdo al informe que brindó la BBC.

"La gente desnuda en realidad es como cualquier otra persona. Creo que la idea de aceptar tu cuerpo y los cuerpos de otra gente tal y como son es realmente saludable. Nuestra sociedad necesita todo tipo de tolerancia y este es un buen lugar para empezar", dice.

Otra de las rutas que escogió Haskell para vivir la experiencia fue una de senderismo por los Alpes austríacos. Durante una semana el escritor vivió sin ropa junto con otros diecinueve nudistas que provenían de toda Europa. "Un día nos encontramos con un grupo de excursionistas cristianos y su líder hizo que todo el mundo girara la cabeza y mirara hacia el otro lado mientras pasábamos. Más tarde, cuando estábamos haciendo un picnic junto a un lago, los vimos de nuevo y oraron por nosotros", evocó.

Pero no sólo Haskell realizó la experiencia. La esposa del escritor también acabó uniéndose a la experiencia en un crucero por el Caribe con otros 2.000 nudistas. La mujer no pudo resistirse a un baño en las incomparables aguas de las Bahamas, aunque fuera sin ropa.

"Es más que nada una cosa para hacer en pareja, ya seas gay o heterosexual. Si estás solo, todas estas parejas te miran como si fueras un bicho raro. Así que cuando vino mi esposa, y tal vez porque ella es bastante atractiva, de repente fuimos el alma de la fiesta", recordó.

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