Una mujer y su pareja fueron detenidos por la muerte del hijo de casi tres años de la primera, a quien llevaron sin vida y con signos de violencia a un hospital de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, y en las últimas horas el padrastro de la víctima se suicidó en su celda, informaron fuentes judiciales y policiales.
Los pesquisas establecieron que el niño de dos años y 11 meses había ingresado en varias oportunidades al hospital con infecciones graves, quemaduras por agua caliente, mal estado de higiene y carencia de vestimenta y calzado.
Uno de los ingresos estuvo originado por la presencia de sarna en su organismo y quemaduras.
El fiscal a cargo de la causa, Mauricio Guerrero, informó que el niño llegó sin vida a la guardia del Hospital Centenario en la mañana del lunes y que, según los médicos, presentaba “lesiones y golpes visibles, hematomas y moretones” en varias partes del cuerpo.
Desde el hospital detallaron que el niño arribó “frío, pálido y sin signos vitales; con un cefalohematoma frontal, biparietal y bitemporal; sangrado en la nariz y en un oído; y quemaduras de reciente y vieja data”, entre otras lesiones.
Según los testimonios, el cuerpo estaba envuelto en una frazada. Su madre y su padrastro lo habían llevado a la guardia sin poder explicar qué le había pasado. Los esfuerzos del personal médico por reanimarlo no dieron resultado.
Los hechos de violencia, según la pesquisa, ocurrieron en una vivienda ubicada en Manzoni y Rosario, del barrio La Cuchilla, de Gualeguaychú, donde la pareja convivía con la víctima y otros seis hijos.
El fiscal ordenó la detención de la madre del niño y de su pareja, Luis “Pato” Ferreyra, de 38 años, por el delito de “homicidio agravado por el vínculo”. Para Ferreyra el fiscal pensaba incluir otros agravantes con los resultados de la autopsia en sus manos.
De hecho el funcionario judicial había ordenado el allanamiento en la casa ubicada en el barrio La Cuchilla, que en realidad figura como propiedad del padrastro.
Allí, agentes policiales buscaron restos de violencia, tales como manchas de sangre en el suelo, mechones de pelo, muebles corridos u otros indicios. El operativo lo desarrollaron personal de la comisaria tercera de Gualeguaychú y de la Jefatura Departamental.
Asimismo, el fiscal solicitó la colaboración de vecinos o allegados a la familia que hayan sido testigos de algún hecho de violencia o situación compleja.
La mujer, Ortiz, tiene otros tres hijos, mientras que Ferreyra era papá de otros cuatro.
Sobre el suicidio de Ferreyra en su celda el servicio penitenciario entrerriano no brindó hasta anoche ningún detalle.
Había sido alojado en la Jefatura Departamental a la espera de declarar y ser imputado como coautor del homicidio.
Pero pasado el mediodía de ayer, personal policial halló dentro de la celda su cuerpo sin vida. La plana policial y penitenciaria dio cuenta de un suicidio aunque se abrió una causa a cargo de la fiscal Martina Cedrés.
El caso conmocionó a la localidad entrerriana por su brutalidad. “La versión que da la mamá no se condice con lo que se ve en el cuerpo, no dio una explicación racional del estado del menor”, indicó al diario gualeguaychense El Día el fiscal, Mauricio Guerrero.
Ortiz, que pasaba algunos días a la semana en casa de su pareja, tenía antecedentes delictivos. La pareja además cuenta con un historial de consumo problemático de estupefacientes, de acuerdo al testimonio de los vecinos que hablaron con los fiscales.
Sobre el padre de sangre del chiquito fallecido no se sabía hasta anoche quien es. El fiscal detalló que la madre, al ser consultada sobre lo sucedido con el niño, “no dio una explicación racional” y tampoco mencionó con certeza con quien lo había tenido y dónde podía ser hallado el papá de sangre. Solo balbuceó que éste nunca visitó a la criatura.
Tras el arresto de la pareja, los otros hijos de la mujer y de Ferreyra fueron puestos a resguardo del Consejo Provincial de la Niñez, Adolescencia y Familia (Copnaf).
El Copnaf ya trabajaba para darle contención a los menores.
Funcionarios entrerrianos del área de asistencia familiar dieron cuenta que también figuraba en los antecedentes del nene una derivación a servicio social por alto riesgo.
Se trató, en definitiva de una vida corta cargada de sufrimiento.