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Si quiere dormir, pero no descansar, tómese una copa de alcohol antes de ir a la cama

Un grupo de investigadores publicó en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research que beber termina empeorando la calidad del sueño.

Sábado 17 de Enero de 2015

Aquellos que en más de una ocasión sufrieron una borrachera, o que hartos de padecer insomnio probaron con una copa de alcohol para irse a la cama estuvieron muy equivocados con el método.

Es que un estudio realizdo por investigadores de la Universidad de Melbourne liderados por Christian Nicholas y publicado en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research concluyó que beber alcohol ante de acostarse produce adormecimiento, pero el efecto final no deseado es que la calidad del descanso empeora.

Según publicó el diario El País de Madrid, para analizar los efectos de tomar alcohol antes de dormir, los autores realizaron electroencefalogramas con los que midieron la actividad cerebral durante el sueño en personas de entre 18 y 21 años que habían tomado alcohol (casi medio litro de vodka con naranja).

Pese a que en un primer momento se observó una suba en la potencia de las ondas delta, relacionadas con las fases más profundas del sueño y esenciales para un buen descanso, también detectaron un aumento de la actividad alfa frontal, síntoma de perturbaciones del sueño.

Según explican en su artículo los investigadores, sus resultados sugieren que la actividad simultánea de ondas delta y alfa debe verse como algo muy distinto del incremento sólo de la positiva actividad delta. Este fenómeno, bautizado en los años setenta como sueño alfa delta, reduciría la actividad reparadora del sueño NREM (no REM), uno de los períodos por los que se pasa cuando se duerme. Además, esta combinación de ondas alfa y delta se ha observado en pacientes con trastornos del sueño que se levantan cansados y se ha relacionado con dolores de cabeza o musculares y mal estado de ánimo.

También se notaron estos incrementos en actividad alfa delta en personas con dolor crónico, por lo tanto, afirmó Nicholas, "si el sueño se ve perturbado regularmente por el consumo de alcohol antes de dormir, en especial durante largos períodos de tiempo, esto podría tener efectos perniciosos sobre el bienestar durante el día y funciones neurocognitivas como el aprendizaje o la memoria".

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