Madrid.- La noticia de la muerte del escritor uruguayo Mario Benedetti, ocurrida ayer a sus 88 años, sorprendió a muchos españoles en la primera página de los diarios quienes lo lloran como si se tratara de un autor propio, entre ellos Joan Manuel Serrat.
“Vivo con la pena de perder un amigo que no voy a poder volver a ver, cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar y estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más complicados de sobrellevar, a pesar de que uno entienda muy bien que el camino es éste y que no hay otro”, manifestó el cantautor Joan Manuel Serrat, quien puso música a muchos versos del uruguayo.
"La muerte de Mario Benedetti personalmente me llega como una mezcla de tristeza y liberación", declaró hoy el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, que con el poeta uruguayo compartió un trabajo fantástico llamado "El sur también existe".
Serrat explicó que sentía "pena por la muerte del amigo y la separación definitiva que esto significa y liberación porque en este caso la muerte se presenta como liberadora".
Con la voz aún ronca, consecuencia de una actuación de la víspera, Serrat dijo que Benedetti "es un hombre muy reconocido como poeta, muy prolífico, y probablemente el mas leído de la literatura latinoamericana; pero no hay que olvidar su aportación como autor teatral, como periodista y también como activista político que fue como hombre responsable del tiempo y las circunstancias que le tocaron vivir".
"Tuve el placer de compartir con él un trabajo fantástico de canción: juntos hicimos un manojo de canciones que titulamos 'El Sur también existe' y fruto de esta trabajo ha sido una amistad que con el tiempo maduró, creció y que a mi me seguirá acompañando", concluyó el autor de "Mediterráneo".
Benedetti llegó a España en 1978, durante el exilio de la dictadura militar uruguaya que había iniciado en 1974 y que antes lo había llevado a Argentina, Perú y Cuba, informó el diario español El País.
El uruguayo vivió en Palma de Mallorca junto a su mujer y después ambos se desplazaron a Madrid, donde el autor latinoamericano entró en contacto con destacados intelectuales españoles. “Poesía trunca que no era. Poesía revolucionaria latinoamericana” fue uno de los poemarios que escribió durante el tiempo que vivió exiliado en España.
Terminado su exilio, el escritor siguió pasando temporadas en España, donde recibió galardones tan importantes como el Premio Reina Sofía de Poesía, en 1999, y el Premio Internacional Menéndez Pelayo, en 2005. (Télam)