"Recuperar los suelos de Chaitén es factible con la incorporación de materia orgánica", indicó ayer Juan Tosso, investigador de la Universidad Iberoamericana, de Chile.

"Recuperar los suelos de Chaitén es factible con la incorporación de materia orgánica", indicó ayer Juan Tosso, investigador de la Universidad Iberoamericana, de Chile.
En la zona, un equipo de la Escuela de Medicina Veterinaria "estudia el rescate del entorno medioambiental de la región, en ámbitos de la medicina veterinaria, la ingeniería hidráulica, la agronomía y las ciencias agrarias", afirmó.
El impacto ambiental afecta a animales, el agua y las tierras cultivables. La ganadería es el principal ingreso de los pobladores, y se ha intentado evacuar los animales mayores, con escaso éxito. Las especies más pequeñas, privadas de alimento y de agua potable, pueden estar condenadas a la desaparición.
En la provincia de Palena hay unos mil agricultores: 300 en Palena, 250 en Futaleufú y 450 en Chaitén, y unas 47 mil cabezas de ganado, de las cuales 22 mil son vacunos. Trece mil de ellos están en peligro.
Los ríos y lagos están repletos con el material despedido y con los gases volcánicos. La escasez de agua potable complica la vida de los animales, generando además problemas para la agricultura.
"Sin embargo, lo más probable es que las cenizas serán arrastradas a través de los ríos. Incluso si existe un compuesto químico producto de los gases, en un corto plazo la tendencia debería diluirse o no persistirá", señaló Tosso.
Conforme a las apreciaciones realizadas por la Universidad, de todos los recursos naturales afectados por el volcán Chaitén, "el menos perjudicado será la tierra, debido a la evolución natural que tiene en el ecosistema".
"En los suelos se observa dióxido de azufre, que produce contaminación primaria, traducida en la acidificación de los suelos, compuesto acompañado de ácido sulfhídrico y ácido sulfúrico, que se incorpora a los suelos", detalló.
Pero las cenizas del volcán también aportan aluminio, silicio, hierro, potasio, magnesio y calcio, elementos importantes en la fertilidad de suelos. "En uno o dos años se regula la acidez y eso permitiría una nueva colonización de plantas, particularmente gramíneas y leguminosas, originándose así praderas naturales. Además, al arar se produce el movimiento de los componentes texturales: arena, arcilla, limo", precisó. "En su constitución geológica, la zona es de origen volcánico y las cenizas del volcán Chaitén aportan una capa más", explicó Tosso.


