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Se casó con un policía y lo mató a los dos meses para cobrar el seguro

Mirta Acuña tenía 27 años menos que Juan Villalba y lo ejecutó de un disparo en la nuca mientras dormía. Ocurrió en Córdoba. Los jueces declararon culpable a la mujer y también a su amante.

Martes 17 de Junio de 2014

Una mujer fue condenada a prisión perpetua en la provincia de Córdoba por haber matado de un disparo en la nuca a su esposo, un suboficial de la policía, con el fin de cobrar el seguro de vida y la pensión de la víctima.

El crimen ocurrió en 2009 y ahora, cinco años después, Mirta Susana Acuña fue declarada culpable del "homicidio calificado por el vínculo" de su marido Juan Manuel Villalba, mientras que su amante, el remisero Walter Torres, recibió una condena de cinco años y medio de prisión por "encubrimiento agravado".

Ambos tramaron el asesinato, de acuerdo a los jueces.

Según la sentencia, impuesta por la Cámara Segunda del Crimen de Córdoba, conformada también con jurados populares, la viuda también deberá indemnizar con $897.000 por daño moral a los hijos que la víctima tenía de una relación anterior.

El crimen fue cometido en mayo de 2009, en la ciudad de Río Segundo, apenas dos meses después del casamiento de la ahora condenada con Villalba, entonces de 53 años. Acuña, de 26, tenía 27 años menos que él.

Acuña y Torres eran amantes desde antes del casamiento de ella con el policía Villalba.

La historia, por su trama, merece ser contada desde su inicio.

Hombre nuevo. Juan Manuel Villalba creyó que la vida le daba otra oportunidad a sus 53 años cuando conoció a Mirta Susana Acuña, una chica 27 años menor que él. Juan era un policía retirado de Río Segundo, un tranquila localidad cordobesa de 25.000 habitantes ubicada a 50 kilómetros de la ciudad de Córdoba.

En 2003, cuando se vieron por primera vez, Juan estaba separado de su mujer y tenía cuatro hijos, uno de ellos también policía. Mirta tenía dos hijas pequeñas de un matrimonio anterior.

A los pocos meses de conocerse, la pareja y las nenas de la mujer se fueron a vivir a una casa de Río Segundo.

El hombre se sentía renovado y feliz, pero todo cambió en apenas cuatro meses.

La noche del 14 de mayo de 2009 la mujer llegó a la comisaría de Río Segundo muy angustiada a denunciar la desaparición de su marido: "Salió a fumar y desapareció. Nunca más volvió", denunció la mujer ante los ex compañeros de trabajo de su esposo.

Cinco días después, los mismos policías del pueblo la llamaron para que reconociera el cadáver: tenía un disparo en la nuca, un fuerte golpe en la espalda y estaba cubierto con una sábana de dos plazas.

Lo habían tapado con ramas y hojas en un campo cercano a un camino rural en inmediaciones de la localidad de Lozada, cerca de Río Segundo.

Los investigadores llegaron al cuerpo gracias a un llamado anónimo que dio las coordenadas para encontrar "al hijo de puta de Villalba", tal como lo identificaron.

Cuatro meses antes del asesinato del ex policía, en enero de 2009, una patrulla rural de la Policía había encontrado a una pareja desnuda en un auto: eran Mirta y el remisero Walter Torres, quien en ese entonces tenía 39 años.

La mujer, pese a convivir con Juan Villalba, mantenía una relación paralela con un hombre unos 13 años mayor. Claro, su flamante pareja le llevaba 27 de diferencia.

Pese a su relación paralela, Mirta había conseguido que Juan, finalmente, se divorciara de su esposa. Y para asegurarse que saliera pronto, le encargó el trámite del divorcio del ex policía a un primo que es abogado.

Una vez que Villalba estaba legalmente soltero, Mirta Acuña insistió en que se casaran. Y dos meses después, el 6 de marzo del mismo año, contrajeron matrimonio.

A las pocas semanas de casados, el flamante marido contrató un seguro de vida por 19.500 pesos, cuya beneficiaria sería su actual esposa.

Sesenta y nueve días duró el matrimonio entre Juan Manuel y Mirta. Hasta que él se enteró de las infidelidades de ella, "salió a fumar y desapareció".

"Ella lo estaba desapoderando de todos sus bienes. Entonces, se confabuló con su amante y lo mataron", advirtió Carlos Nayi, abogado de los hijos de la víctima.

El fiscal de Alta Gracia que investigó el caso, Emilio Drazile, sospechaba que la mujer quería cobrar el seguro de vida. Pero además manejó otra hipótesis: Villalba estaba dispuesto a terminar la relación enterado del engaño, con lo que también terminaría el vínculo económico.

De acuerdo a los jueces y fiscales, Acuña mató a su esposo mientras este dormía.

Con la muerte de su marido, Mirta ya percibía la pensión del ex policía. Además, tenía una casa y una moto a su nombre. Pero para poder cobrar el seguro de vida, debía aparecer el cuerpo. Un oportuno llamado anónimo, realizado presuntamente por Torres, alertó dónde podían hallarlo.

Con la prueba colectada, los jueces confirmaron que Mirta sedujo a Juan Manuel, hizo que se divorciara, que la tome por esposa y que contrate un seguro a su nombre. Lo asesinó, cobró el seguro de vida y la pensión de ex policía.

Pero su plan no tuvo el final que esperaba. La descubrieron, la llevaron al banquillo y terminó recibiendo perpetua.

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