Un adolescente de 16 años murió en la madrugada de este viernes al recibir un balazo en el pecho cuando fue interceptado por una patrulla policial en la ciudad balnearia de Miramar y por el hecho hay un efectivo aprehendido, acusado de homicidio agravado.
El caso considerado de ’gatillo fácil’, como otro anterior sucedido hace menos de un mes en la ciudad de Buenos Aires, ocurrió pasadas las tres cuando una patrulla de la policía bonaerense con cuatro efectivos a bordo quiso supuestamente identificar al adolescente que se trasladaba a bordo de una moto Yamaha YBR 125 roja.
Uno de los efectivos, luego de bajar de la patrulla, le efectuó un disparo con su arma reglamentaria. El chico, de nombre Luciano Olivera, cayó gravemente herido y cuando llegaron los médicos de la ambulancia convocada al lugar ya había fallecido.
Vecinos de Miramar salieron a protestar a las calles a la tarde. Lo que empezó como una manifestación pacífica en el centro de la ciudad balnearia, cambió cuando la marcha se dirigió hasta la comisaría.
Allí los vecinos comenzaron a tirar primero piedras y cascotes que sacaban de las veredas. Luego arrojaron bombas molotov. En tanto los policías respondieron con balas de goma y gases lacrimógenos.
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Horas antes había llegado a la ciudad el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, quien luego de reunirse con los familiares de Luciano dijo que el policía que actuó “hizo todo mal”: “Entre la etapa previa al disparo y el disparo, el policía hizo todo mal. Cargó el arma, sacó el seguro o la portaba sin seguro, son cosas que se deberán investigar”, explicó Berni.
Luciano era conocido por varias familias por jugar al fútbol en el Club Once Unidos de Miramar. Integraba la Sexta división y tenía muchos amigos.
Según se pudo reconstruir, el jueves había empezado de festejo en una cena de fin de año celebrando los logros deportivos junto a sus compañeros. Más tarde, se fue a pelotear al anfiteatro “Lolita Torres”. Era un punto de encuentro habitual, ahí jugaban a la pelota, escuchaban música. Le quedaba camino a su casa. Luego de un par de horas, a eso de las 3 de la madrugada, se subió a su moto Yamaha 125, saludó y se fue por calle 26 hasta avenida 9.
Sus amigos iban unas cuadras más atrás. Cuando Luciano tomó la avenida 9, a la altura de la calle 34, se topó con una patrulla, con cuatro policías. Allí fue asesinado, de un tiro en el pecho.
El policía acusado cumplió 25 años el jueves y es del Comando de Patrullas de la Policía Bonaerense. Fue identificado como Maximiliano Abel González y, según algunos testigos, declaró que “se le escapó” el disparo cuando intentaban disuadir al menor.
Las patrullas involucradas en el hecho son dos. Una ocupada por González y otros tres policias. Otra que llegó después a la escena del crimen. Una de ellas tiene cámara, un elemento que puede ser clave para contar con más detalles.
Luciano había nacido el 19 de agosto de 2005, cursaba la secundaria en el Instituto General Alvarado y vivía junto a su mamá, su padrastro y Valentina, su hermana de 9 años, en una casa del barrio Parquemar.
“Llevaba una vida tranquila. Era el más sano y bueno de nosotros. No tenía problemas con nadie, jamás tuvo una pelea. Estaba alejado de los vicios y era amigo de los nenes de ocho años del club que lo tenían como un ídolo”, le contó a un cronista de Clarín uno de sus íntimos amigos.
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La investigación quedó a cargo de la Policía Federal Argentina (PFA), por estar involucrado el miembro de una fuerza de seguridad, en este caso de la Bonaerense.
Menos de un mes atrás había ocurrido otro caso de ‘gatillo facil’ que involucró a policías porteños, miembros de la fuerza de la Ciudad de Buenos Aires. Fue el incidente que acabó con la vida de Lucas González, también un chico futbolista que se desempeñaba en el club Barracas Central.
Video
Anoche se conoció que un video clave se sumó a la investigación: se trata de una filmación donde se escucha el momento exacto del disparo hacia el adolescente.
Fue un amigo de la víctima quien grabó la persecución a Luciano y registró el momento en el que el oficial le disparó en el pecho.
El video está filmado a una distancia de una cuadra, aproximadamente, y la imagen no se ve con claridad. Sin embargo, entre la oscuridad de la noche, se visualizan las sirenas de los patrulleros detenidos y se escuchan gritos.
A continuación, de repente, una detonación. Y el ruido ensordecedor del arma deja todo el resto en silencio. “¿Qué? ¿Le dieron un tacazo?”, dice desesperada la persona que filmaba con su celular mientras intentaba acercarse para ver lo que había sucedido.
El video no dura más de 15 segundos, pero se convirtió en una pieza fundamental para la investigación del asesinato ocurrido en la calle 9, entre 32 y 34 de la ciudad balnearia.
La autopsia de Luciano se hará este sábado por la mañana. También para este sábado se espera la indagatoria por el delito de “homicidio agravado” del único imputado.