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Quiénes los toman y por qué

Las personas que tienen adicción a los anabólicos esteroides suelen tener ciertas particularidades, aunque en la actualidad ya no hay estereotipos en relación al uso y abuso de sustancias.

Domingo 22 de Marzo de 2015

Las personas que consumen anabólicos esteroides suelen tener ciertas particularidades, aunque en la actualidad hay cada vez menos estereotipos en relación al uso y abuso de sustancias.
 
Hecha esta aclaración es posible señalar que en general se trata de hombres (los usan menos las mujeres) que padecen lo que se denomina “el mal del espejo” o vigorexia, un trastorno caracterizado por una intensa preocupación por el físico y una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia). Hacen dietas proteicas extremas e hipercalóricas y pasan largas horas entrenando. La impulsividad, la ansiedad y la falta de control emocional son rasgos que se repiten.
 
Es posible señalar que en la Argentina quienes usan estas sustancias son jóvenes y adultos jóvenes de clase media, escolarizados y con cierto poder adquisitivo tanto para comprar los anabólicos como para sostener las dietas estrictas en base a determinados tipos de alimentos y vitaminas.
 
¿Son adictos?. ¿Deben seguir un tratamiento médico y psicológico particular y similar al de las adicciones a otras sustancias? ¿Cómo se inicia el proceso de recuperación?
 
Gustavo De Vega, médico psiquiatra con años de experiencia en el tratamiento de adicciones y director de AVCD, responde estas y otras preguntas al tiempo que alerta sobre la poca reacción estatal y de la sociedad en general en relación a la ingesta de anabólicos esteroides.
 
—¿La persona que consume anabólicos es un adicto?
 
—El concepto de adicción ha cambiado a la luz del siglo XXI ya que sabemos que la condición de adicto en el sentido de dependiente recién sucede luego de un largo proceso de consumo que se inicia habitualmente en épocas de juventud. Cuanto más precoz el inicio más significativo será el deterioro neurobiológico así como deficitario en funciones cognitivas y subjetivas. Por eso, al concepto de adicción debemos entenderlo como proceso que se inicia con el consumo de cualquier sustancia y que deja huellas en las estructuras subjetivas y neurobiológicas que serán permanentes, imborrables, “sin fecha de vencimiento” por lo que se produce un efecto multiplicador de distorsiones y trastornos compulsivos irrefrenables. Si eso sucede en quien ingiere anabólicos esteroides entonces podemos hablar de adicción. El problema de los anabólicos radica en el consumo sin la evaluación, planificación, supervisión y control de un médico especialista idóneo, y hoy se considera un grave problema de salud pública similar al consumo de psicofármacos sin la indicación y supervisión médica de especialista idóneo.
 
—¿Esos síntomas, esas huellas que van quedando, se manifiestan siempre?
 
— Más intensamente en quienes presentan vulnerabilidades (genéticas, ambientales, familiares) facilitadoras como puerta de entrada a complejas compulsiones con severas perturbaciones subjetivas y cognitivas. Y que también funcionan como obstáculos cuando se inicia el proceso de contención, recuperación y tratamiento de los múltiples fenómenos y conflictos emergentes del consumo de sustancias. Incluso hay cada vez más casos de lo que denominamos “patología dual” que hacen referencia a la coexistencia de trastornos por consumo de drogas simultáneos con trastornos psiquiátricos severos (depresión, delirios, alucinaciones, somatizaciones, pánico).
 
—¿Suelen consumir además otro tipo de drogas?
 
— Es posible. La tendencia a los excesos puede ser acompañada o anticipar temporadas de desbordes con otras sustancias o comportamientos compulsivos como apuestas, compras, sexo, web y/o “chatmanía”. Habitualmente las etapas o períodos de “planes” con anabólicos y demás suplementos dietarios se cumplen estrictamente hasta llegar en algunos casos a realizar rituales planificados al detalle, meticulosa y obsesivamente. Por lo tanto la vigorexia involucra prácticas impulsivas y compulsivas que evidencian el riesgo del rápido desplazamiento hacia otros objetos, siendo pocos los que practican adecuadamente estas modalidades como fisicoculturismo de manera seria, ética y profesionalmente supervisadas. El problema es muy grave en jóvenes que persiguen una imagen o pretenden acortar el proceso de entrenamiento en actividades deportivas esperando logros artificiosos. Y son muy peligrosas las secuelas a futuro porque pueden aparecer principalmente daños hepáticos y cardíacos. Mientras tanto, y como siempre, las bebidas alcohólicas, marihuana, cocaína, éxtasis y otras drogas psicodélicas circulan durante los momentos de diversión y en situaciones del mal llamado “consumo recreativo o social” promoviendo la tolerancia y facilitación del consumo con frecuentes y reiterados casos de crisis neuropsiquiátricas con complicaciones cardiológicas y respiratorias severas a partir de las cuales se producen relativos períodos de “calma y rescate”.
 
—¿Hay una predisposición particular para que alguien decida tomar anabólicos?
 
—Hay evidencias científicas de las vulnerabilidades (genéticas, familiares, ambientales) presentes en los hipercomplejos procesos compulsivos y adictivos. Con frecuencia se hace referencia a que estas personas tienen baja autoestima, déficit en el control de impulsos, toma de decisiones desventajosas, escasa tolerancia a la frustración y a la espera, que circulan en ambientes distorsivos y escasamente protectivos. Tienen déficit de funciones de regulación simbólicos, persistencia de pensamiento mágico-concreto y una tendencia al aislamiento, lo que indica un amplio espectro de vulnerabilidades que torna muy necesaria la profundización del estudio del tema con investigación clínica y epidemiológica eficaces.
 
—¿Los especialistas cuentan con datos estadísticos?
 
—En nuestra región no disponemos de datos serios y coherentes respecto a estas problemáticas adictivas sino que, por el contrario, observamos una permanente tendencia a negar la verdadera situación con eufemismos que confunden y desplazan la problemática fuera del sector de salud donde corresponde específicamente aunque también impacta en cuestiones sociales, culturales, laborales, económicas y otras. Sin embargo sabemos empíricamente que el acceso adictivo a los anabólicos se evidencia especialmente en jóvenes de clase media, escolarizados y con recursos suficientes para solventar los gastos en las sustancias, así como en la preparación de las dietas correspondientes.
 
—¿Atienden más casos?
 
—El tema de las adicciones es francamente preocupante. Y se profundiza por la negación y negligencia por parte de las autoridades responsables del campo de la salud pública que no reconocen y menos intervienen en el diseño de la prevención y atención de quienes reclaman contención y tratamientos.
 

 

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