Claudia Carranza, integrante de Ammar de Entre Ríos, sostuvo que la prohibición de whiskerías y cabarets en la provincia "no fue la solución porque hoy por hoy todo funciona en la clandestinidad".

Claudia Carranza, integrante de Ammar de Entre Ríos, sostuvo que la prohibición de whiskerías y cabarets en la provincia "no fue la solución porque hoy por hoy todo funciona en la clandestinidad".
"No ha dado el funcionamiento por el cual se sacó el decreto, entendemos que la medida que tomaron fue dejar sin fuente de trabajo a las compañeras", sostuvo Carranza en diálogo con "La barra de casal", de LT3.
También puntualizó que tras "los allanamientos que se hicieron en la provincia, y en otras provincias a nivel país, en realidad nos preguntamos cuál fue el combate con respecto a la trata".
"Para nosotros no fue la solución porque hoy por hoy todo funciona en la clandestinidad, en lugares que no son visibles y no pueden ser controlados, y la trata funciona en otra clase de espacios", destacó.
Carranza añadió que "las compañeras siguen trabajando, no dejaron de trabajar. Algunas se han trasladado a la calle y otras siguen trabajando en lugares más clandestinos", donde -consideró- quedan en una situación "más vulnerable a las cuestiones delictivas".
"En la povincia desde el 2003 tenemos la derogación de los artículos contravencionales, o sea que aquí la prostitución se puede ejercer libremente en la calle sin tener que pagar multas, lo que era típico hace años atrás, donde las compañeras eran llevadas presas y tenían que pagar multas", abundó.
Afirmó que esa ley les otorgó "derecho como a cualquier persona a trabajar libremente en esta Argentina, dejar de ser portadora de rostro, porque simplemente por el hecho de conocernos nos llevaban presas cuando íbamos caminando en la calle".
"Pedimos derecho a poder ejercer el trabajo sexual autónomo, y para eso hemos presentado un proyecto de ley que regule el trabajo sexual autónomo", indicó, para argumentar que "la prostitución no es ilegal en el país, lo que se necesita es que se regularice una actividad en la que hoy por hoy tenemos un desamparo total".
Indicó que, de acuerdo con el proyecto, "la forma de trabajar en espacios cerrados sería tipo cooperativa de trabajo, donde las compañeras son ellas mismas las que alquilan un espacio, un local, y comparten los gastos, o sea que nadie regentea a nadie y es el trabajo sexual autónomo lo que se ejerce".




