Dos mujeres celebraron el primer matrimonio igualitario religioso de Latinoamérica en una sinagoga porteña

Dos mujeres celebraron el primer matrimonio igualitario religioso de Latinoamérica en una sinagoga porteña
Romina Charur y Victoria Escobar consagraron el primer matrimonio igualitario religioso en Latinoamérica al dar el sí bajo el rito judío en una sinagoga del barrio porteño de Belgrano, a la que los invitados ingresaron bajo estrictas medidas de seguridad.
"Este es un día histórico y un sueño cumplido, la ceremonia fue realmente hermosa y más de lo que esperábamos, pudimos compartir el momento con nuestras familias, amigos y miembros de la Comunidad (judía)", dijo emocionada a Télam Romina a la salida de la ceremonia, que comenzó pasadas las 19 del sábado en el templo de la comunidad NCI-Emanu El, que integra la Red Fundación Judaica del rabino Sergio Bergman.
Victoria coincidió y agregó: "Esperemos que muchas familias puedan dar este paso".
"Ojalá todos los que quieran hacerlo puedan formar una pareja y una familia judías como estamos haciendo nosotras hoy", completó Romina
Las jóvenes, que llevaron un ramo de flores cada una, explicaron que más allá de la importancia simbólica de la celebración, la posibilidad de casarse "bajo la jupá" (palio nupcial) les permitirá también participar "plenamente" como familia de las distintas instituciones judías, sobre todo cuando tengan hijos.
"Cuando te casás te entregan un documento nupcial -la ketubah- que luego es requerido cuando tenés hijos, para demostrar que nacieron de un matrimonio judío y así poder inscribirlos en establecimientos educativos de la colectividad", explicó.
"Paso muy importante". Entre los invitados estaba María Rachid, quien consideró que el matrimonio de Vicky y Romina "es un paso hacia adelante muy importante".
"Que una religión como la judía celebre este primer casamiento en América latina es un reconocimiento muy importante para nuestras familias, y hoy vinimos a celebrar y compartir este momento con ellas", dijo a Télam la dirigente social del área de derechos humanos y del colectivo Lgbt (Lesbianas, gays, bisexuales y travestis) en Argentina.
Nacida en el seno de una familia judía conservadora, Romina había retornado hacía poco tiempo a la práctica religiosa cuando, hace siete años, conoció a Victoria, una católica no practicante de la que se enamoró y con la que cinco años más tarde contraería matrimonio civil. Victoria "de a poco se fue interesando en lo que era el judaísmo, empezó a estudiar y, después de casarnos, tomó al decisión de convertirse al judaísmo", contó.
"Entonces nos acercamos a la comunidad NCI-Emanu El, donde la rabina Karina Finkielsztein nos abrió las puertas y nos dio la posibilidad, luego de que Vicky terminara con el proceso de conversión, de trabajar para la aprobación del matrimonio igualitario dentro del templo", explicó. La homosexualidad es un debate aún no saldado dentro del judaísmo porque mientras los ortodoxos la siguen considerando un pecado, las ramas conservadora y reformista hicieron avances importantes en el camino de la inclusión.
Así, el 6 de diciembre de 2006 el Committee on Jewish Law and Standards del movimiento conservador aceptaba como parte de la "halajá" (recopilación de leyes, costumbres y tradiciones judías) la ordenación de rabinos y rabinas homosexuales y el matrimonio entre personas del mismo sexo, dejando a criterio de cada sinagoga el incorporarlo en su comunidad.
En ese camino, el pasado 21 de marzo la Asamblea de la Comunidad NCI-Emanu El de la ciudad de Buenos Aires aprobó por unanimidad la adhesión a la Responsa (norma judaica) del Committee of Jewish Law and Standards de la Asamblea Rabínica del Movimiento Conservador, dejando allanado el sendero para el casamiento religioso de Romina y Victoria.
Por su parte, el director ejecutivo de la Fundación Judaica, Eddy Huberman, calificó la decisión de la Comunidad Emanu El como "un paso necesario para garantizar los mismos derechos a todos los miembros de la comunidad".
"En la participación comunitaria no había restricciones, pero todavía no se había realizado un casamiento igualitario en una sinagoga y estamos muy orgullosos de ser parte del primero", dijo.
Y completó: "Es un paso histórico el que se está dando porque poder pasar por el matrimonio judío es incluir de verdad y a partir de esto, otras comunidades que no se han animado, van a poder sumarse".

