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Picasso en la muestra más grande de la historia

El maestro del siglo XX fue el prototípico artista rebelde, desafiador de convenciones, aunque buscó constantemente inspiración en los trabajos de maestros del pasado. Una nueva exposición enorme en tres museos de París explora lo que él aprendió de otros artistas, incluyendo El Greco, Rembrandt, Goya, Delacroix, Cezanne, Manet y Gauguin.

Jueves 09 de Octubre de 2008

Cuando Velázquez pintó en el siglo XVII a una princesa española, le dio cabello ralo, tez pálida y una mirada cautelosa. Tres siglos más tarde, Picasso volvió el rostro de la niña un laberinto cubista de verde y púrpura, pero aún así capturó su esencia, la misma mirada misteriosa.

Es esa la paradoja de Picasso: el maestro del siglo XX fue el prototípico artista rebelde, desafiador de convenciones, aunque buscó constantemente inspiración en los trabajos de maestros del pasado. Una nueva exposición enorme en tres museos de París explora lo que él aprendió de otros artistas, incluyendo El Greco, Rembrandt, Goya, Delacroix, Cezanne, Manet y Gauguin.

La muestra, que apareja obras de Picasso con trabajos de los grandes maestros, es una de las más costosas en la historia de Francia, con un costo de 5,8 millones de dólares por concepto de seguro y transporte de obras prestadas, entre otros.

Las 220 obras, de las cuales se ve al mismo tiempo una parte en el Louvre y la otra en el Musée d’Orsay, son obras maestras de los mayores museos del mundo.

"Es como si cada museo nos hubiera prestado su Mona Lisa", explicó Anne Baldassari, curadora de la muestra y directora del Museo Picasso de París.

El valor de las obras expuestas hasta el 2 de febrero es de más de 2.000 millones de euros (2.700 millones de dólares).

Museos como el del Prado en Madrid y el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York prestaron sus tesoros para la exposición, que se inauguró ayer. La principal localidad es el Grand Palais, con muestras paralelas en el Louvre y el Orsay.

A lo largo de su carrera, Picasso mantuvo una colección de miles postales y diapositivas del arte que admiraba. Pero el pintor español no estaba interesado en copiar explícitamente.

Anne Baldassari describió a Picasso como un "caníbal" que devoraba las obras y las dejaba digerir. Entonces producía algo totalmente suyo.

"Entre todos los pintores modernos y de la vanguardia, él fue el único que abordó de manera tan completa la historia entera de la pintura", dijo Baldassari, quien preparó la muestra junto con Marie-Laure Bernadac.

En el Grand Palais, varios desnudos cubistas de Picasso cuelgan junto a obras con las que estaba familiarizado: la "Olimpia" de Manet, que muestra una muchacha desnuda, reclinada, que mira insolentemente al observante, y una pieza de Goya con un motivo similar, la "Maja desnuda". En esos casos, la influencia en Picasso parece sutil.

Pero en otras obras la conexión es más directa. Picasso hizo muchas versiones cubistas de "Las Meninas" de Velázquez, obra maestra del siglo XVII centrada en la niña princesa Margarita Teresa de España.

La obra de Velázquez usa un estilo clásico y tonos oscuros y ricos, mientras que Picasso llenó sus composiciones similares con brillantes azules, amarillos y verdes, tornando a sus protagonistas en figuras abstractas.

"Picasso amaba a todos los pintores. Podía quedarse de pie durante horas delante de una pintura y observarla", señaló la curadora. Esto también explica el sorprendente número de sus referentes, que son de épocas muy distintas y pertenecen a los estilos más diversos. "Para mí no hay pasado ni futuro en el arte: el arte de los griegos, de los egipcios, de los grandes artistas que vivieron en otras épocas no es un arte del pasado. Quizá hoy día esté más vivo que nunca", afirmó Picasso en 1923. Durante toda su vida, el artista se dejó guiar sólo por un principio: pintar lo que le interesaba.

"Picasso y los Maestros" se exhibe en París hasta el 2 de febrero.

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