Un ex socio de Fernando “Lechuga” Pérez Algaba, el agenciero de autos asesinado y hallado descuartizado en una valija en Lomas de Zamora, afirmó ser el dueño de una camioneta que la víctima usó hasta antes de ser matado y que se cruzó con Algaba en un descampado donde éste se la devolvió.
Maximiliano Pilepich, vecino de Hurlingham dedicado al rubro de la construcción, dijo haber sido socio de “Lechuga” en la empresa Antártida Compañía Argentina de Seguros SA, firma a nombre de la cual estaba registrada la Land Range Rover Evoque modelo 2012.
Pilepich confesó que el vínculo de él y un tercero, Nahuel Vargas, con Pérez Algaba terminó muy mal y que éste los había atacado en febrero en la puerta de la casa de Vargas, hecho que denunciaron. El comerciante descuartizado, según la denuncia, apareció armado en el lugar y les dijo: “Te tiro”. Ambos corrieron y al regresar más tarde notaron la luneta de un auto de Vargas estacionado dañada. Dentro del vehículo había piedras y vidrios.
Pilepich y Vargas explicaron a los investigadores que tenían una deuda económica con Pérez Algaba: le debían 150 mil dólares. Y que en ese contexto Pipelich le había prestado la Land Rover a “Lechuga” a modo garantía hasta saldar la deuda.
Ahora bien, Pilepich y Vargas dijeron que le devolvieron la mitad del dinero a “Lechuga” en una escribanía de Castelar hace unas semanas. Y que el resto se lo dieron el 18 de julio en una reunión en un descampado de General Rodríguez.
Ese día, según Pilepich, la víctima del crimen llegó al lugar del encuentro junto a Vargas a bordo del vehículo en cuestión. Al recibir el dinero, “Lechuga” le devolvió la camioneta a Pilepich quien se marchó del lugar junto a Vargas. Mientras, de acuerdo a Pilepich, el agenciero descuartizado se quedó allí esperando que otra persona lo pasara a buscar. No dijo quién.
Pilepich, al enterarse del crimen —explicó—, para evitar mayores problemas se presentó a la policía y entregó la camioneta, que será peritada en busca de rastros y datos de interés para la causa. Lo mismo sucederá con notebooks halladas en el departamento que Pérez Algaba había alquilado temporalmente en Ituzaingó tras su arribo al país.
Lo cierto es que en las redes quedaron videos posteados por Pilepich escrachando a “Lechuga”.
“Fernando Pérez Algaba, si ustedes lo googlean, es una persona que se dedicó a estafar gente con una agencia, pidiendo plata, haciéndose el chico trading. Lo único que hizo fue comerse todo el capital y el capital de los demás (...) Está desesperado porque le debe a todo el mundo (...) Es una persona que se dedica a arruinar gente”, dijo Pilepich en el video.
Pérez Algaba, al parecer, un hombre con problemas de ludopatía, tomaba dinero de interesados en comprar autos importados y no se preocupaba en conseguirlos.