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Murió el bebé Charlie Gard, tras agonizar cinco meses en Londres

El niño de 11 meses murió ayer en un hospicio para enfermos terminales. Sus padres libraron una dura batalla legal contra la eutanasia.

Sábado 29 de Julio de 2017

El niño Charlie Gard, conocido como "bebé Charlie", de 11 meses, murió ayer en un hospicio para enfermos terminales en el Reino Unido, tras una larga batalla legal de sus padres para lograr que fuera sometido a un tratamiento experimental en Estados Unidos, informaron medios locales.

"Nuestro hermoso pequeño se ha ido, estamos tan orgullosos de ti Charlie", dijo su madre, Connie Yates, en declaraciones reproducidas por el diario británico The Independent y otros medios.

La muerte del bebé Charlie Gard se produjo un día después de que un juez del Tribunal Supremo del Reino Unido aprobara su traslado a un hospicio para enfermos terminales. Sus padres, Connie Yates y Chris Gard, y los médicos del Great Ormond Street de Londres donde era tratado, habían pedido que muriera en su casa.

Charlie sufría una rara enfermedad genética llamada síndrome de depleción de ADN mitocondrial, que afecta especialmente al cerebro, y necesita respiración y alimentación asistida para vivir.

Un calvario de cinco meses

Connie Yates y Chris Gard lucharon durante cinco meses para que el bebé pudiera recibir un tratamiento experimental en Estados Unidos o hasta en Italia. Los médicos del pequeño se mostraron en cambio a favor de desconectar al bebé para que no sufriera, pues consideraban a su enfermedad irreversible.

Para financiar el tratamiento, los padres habían reunido alrededor de 1,5 millón de euros en donaciones, pero la Justicia dio la razón al hospital. La pareja agotó todas las instancias, incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El niño iba a ser desconectado a finales de junio, pero se concedió un aplazamiento a los padres para que pudieran despedirse de él. A comienzos de julio, el hospital de Londres anunció que el caso volvería a los tribunales para que se analizaran nuevas evidencias.

El caso dio la vuelta al mundo e incluso personalidades como el Papa Francisco o el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dieron su apoyo a la familia. Hospitales en Estados Unidos e Italia ofrecieron acoger al pequeño Charlie.

El lunes pasado, los padres del pequeño anunciaron que abandonaban la batalla jurídica, pues, según las últimas investigaciones, los daños sufridos eran irreversibles.

Recientemente, el Hospital Great Ormond Street se había quejado de presiones e incluso amenazas de muerte contra médicos y enfermeras por parte de quienes apoyaban a la familia, y al mismo tiempo señalaban los problemas éticos que surgían del caso.

La terapia alternativa en la que recaían las ilusiones de los padres, que hasta ahora no se ha probado en un animal o ser humano, sólo ofrecía ciertos efectos para prolongar la vida un poco más, con una probabilidad de apenas un 10 por ciento, pero no lo podía salvar, según los expertos de la Columbia University de Nueva York, en los Estados Unidos.

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