Las cenizas humanas son hechas diamantes por una empresa suiza
¿Por qué pasar la eternidad bajo tierra o convertidos en ceniza? Gracias a una
delicada transformación química, los mortales tenemos ahora una tercera opción, bastante más
lujosa: por unos cuantos miles de euros podemos pasar a mejor vida convertidos en diamantes, según
publicó el diario Perfil en su edición digital.
1 de julio 2008 · 01:00hs
¿Por qué pasar la eternidad bajo tierra o convertidos en ceniza? Gracias a una
delicada transformación química, los mortales tenemos ahora una tercera opción, bastante más
lujosa: por unos cuantos miles de euros podemos pasar a mejor vida convertidos en diamantes, según
publicó el diario Perfil en su edición digital.
En la ciudad suiza de Coire, la empresa Algordanza recibe cada mes entre 40 y 50
urnas funerarias procedentes de todos los rincones del mundo. Tras un proceso bastante largo su
contenido será convertido en piedra preciosa.
"Entre nuestros clientes hay todo tipo de personas: desde un camionero hasta un
profesor de filosofía", explicó Rinaldo Willy, uno de los cofundadores de la empresa. Una empleada,
con los ojos protegidos por unas gafas anchas de plástico, trabaja detrás de una línea amarilla y
negra que el visitante no tiene derecho a franquear, por respeto a los muertos.
"Quinientos gramos de cenizas bastan para hacer un diamante, y el cuerpo humano
deja una media de 2,5 a 3 kilos", afirmó Willy, de 28 años.
El proceso de "diamantización" de los restos humanos implica diferentes etapas y
varias metamorfosis. Primero, pasan a ser carbono y después grafito. Luego, expuestos a
temperaturas de 1.700 grados, se convierten en diamantes artificiales en un plazo de cuatro a seis
semanas. En la naturaleza, el mismo proceso lleva milenios. "Cada diamante es único. El color varía
desde el azul oscuro hasta casi el blanco", señaló Willy.
Una vez obtenido, el diamante en bruto es pulido y tallado según la forma
deseada por los familiares del difunto, que con frecuencia escogen un corazón para llevar como
colgante o magnificar una alianza. El precio de esta gema traslúcida oscila entre 2.800 y 10.600
euros, según el peso de la piedra (de 0,25 a un quilate). Este monto no incluye el engarzado. "Un
entierro cuesta muy caro: son 12 mil euros en Alemania", defiende su cofundador.
La industria del diamante humano está en plena expansión, con empresas en
España, Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Fundada en 2004, la sociedad suiza abrió oficinas en una
veintena de países y emplea a un centenar de trabajadores en el mundo. La mayoría de las urnas
proceden de familias que quieren guardar un precioso recuerdo. Pero también hay quien antes de
morir decide ser incinerado y diamantizado, un servicio que ahora ofrecen también algunas compañías
de seguros de vida. l