Chile.- La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, aseguró esta tarde que el número de muertos por el devastador terremoto de la madrugada del sábado trepó a 708, una cifra muy superior a la que se venía manejando durante toda la jornada.

Chile.- La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, aseguró esta tarde que el número de muertos por el devastador terremoto de la madrugada del sábado trepó a 708, una cifra muy superior a la que se venía manejando durante toda la jornada.
En una conferencia de prensa que ofreció minutos después de las 15, Bachelet precisó que hay confirmados 708 fallecidos por la catástrofe y sostuvo que hay una cifra creciente de desaparecidos.
Durante la mañana de hoy, la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio del Interior (Onemi) aseguró que las víctimas fatales del sismo superaban las 200 y podrían llegar a ser "por lo menos" trescientas. Horas más tarde, una fuente del Onemi aseveró que el sismo que sacudió Chile había dejado 400 muertos. Finalmente, la jefa del Estado chileno habló de más de setecientas personas que perdieron la vida.
“Estamos frente a una emergencia sin parangón en la historia de Chile”, dijo Bachelet en una declaración desde el palacio presidencial, justo en momentos en que ocurría una nueva réplica del terremoto de 8,8 de magnitud que sacudió al país en la madrugada del sábado. “La catástrofe es enorme. A la fecha, la última cifra con la que cuento es 708 muertos", sostuvo, para añadir que "hay un número todavía yo diría creciente de personas desaparecidas”. Afirmó que la cifra de víctimas probablemente seguirá en aumento.
La mandataria ordenó la reanudación en las próximas horas de los vuelos nacionales e internacionales en el país, suspendidos tras el terremoto.
La dimensión completa del daño que produjo la catástrofe aún no ha sido cuantificada y al menos noventa réplicas de más de 5 grados de magnitud se han registrado tres el sismo principal. Esta mañana, a las 8.26, un temblor de 6.1 sacudió la región del Maule. El nuevo temblor, que afectó a la ciudades de Talca y Constitución, tuvo lugar a 35 kilómetros de profundidad, precisó el Servicio Geológico de los Estados Unidos.
El terremoto de la madrugada del sábado, de una magnitud de 8,8, castigó en particular a la zona de Concepción, ciudad donde hoy los pobladores perdieron la paciencia: intranquilos por la falta de ayuda y los rumores de desabastecimiento, un supermercado fue víctima de algunos saqueos de víveres. Grupos de pobladores de la zona de Concepción irrumpieron en uno de los hipermercados Líder, una importante cadena chilena, y comenzaron a tomar todo tipo de alimentos.
En tanto, los carabineros de Chile intentaron poner orden en la situación disuadiendo con chorros de agua y algunas bombas de gas lacrimógeno, pero sin llegar a la represión. Uno de los responsables del operativo de las fuerzas de seguridad reveló a la televisión chilena que “hay algunos que se han llevado cosas que nada tienen que ver con la emergencia”. La imágenes de TV mostraban a algunos saqueadores que se llevaban heladeras y electrodomésticos.
Al otro lado del río Bío Bío en San Pedro, otros se abalanzaron sobre un centro comercial. Una tienda de vídeos fue incendiada, dos cajeros automáticos fueron partidos, un banco fue robado y un supermercado saqueado, en cuyo piso quedaron ciruelas aplastadas, comida de perro regada y botellas rotas de licor.
En Concepción también se vio gente utilizando mangueras para sacar combustible de los tanques subterráneos de estaciones de servicio.
En tanto, socorristas avanzaban lentamente tratando de rescatar víctimas atrapadas bajo los escombros de un edificio de departamentos. En Concepción, la segunda ciudad de Chile situada a 115 kilómetros del sismo y 500 al sur de la capital, los rescatistas habían retirado a 22 personas -seis de ellas muertas- de los escombros de un edificio de departamentos de quince pisos que se desplomó y continuaban intentando hallar más sobrevivientes. Creían que al menos sesenta personas estaban atrapadas.
Paulo Klein, quien dirigía un equipo de expertos en rescates, comentó que “es muy difícil trabajar en la oscuridad y con réplicas y adentro todo está muy complicado. Los departamentos están totalmente destruidos. Tienes que trabajar con mucha precaución”. Sus hombres utilizaban sierras y martillos hidráulicos pero el avance era muy lento, les tomaba casi una hora y media hacer un hueco en el concreto.
El sismo desgajó casas, puentes y autopistas y los chilenos cerca del epicentro fueron expulsados de sus camas por la fuerza del movimiento, que llegó incluso a sentirse en San Pablo, Brasil, a 2.900 kilómetros de distancia.
Además del terremoto, la Isla de Juan Fernández, a unos 1.500 kilómetros de las costas frente a Valparaíso, y toda la zona costera del Maule fue afectada por un tsunami que llevó sus aguas al interior de algunas localidades.
La televisión ha mostrado que el caso histórico de la pequeña ciudad de Curicó, 200 kilómetros al sur, fue devastado, hubo fuertes marejadas en Constitución e Iloca, en la misma zona y en la comuna de Cobquecura, cerca de Concepción, el 95% de las casas quedó en el suelo.
El terremoto dejó unos dos millones de chilenos afectados y por lo menos 1,5 millones de casas afectadas, de las cuales medio millón son inhabitables, según las informaciones más recientes de las autoridades. El sismo también desató un tsunami que dejó varios muertos y desaparecidos en un archipiélago chileno pero que apenas afectó a otros países, aun cuando cientos de miles de personas fueron evacuadas. La alerta de tsunami fue cancelada un día después del terremoto. (DPA, Reuters, AP, DyN y Télam)


