En su declaración judicial de ayer, la hija del llamado Monstruo de Mendoza ratificó la denucnia de violación reiterada y abuso que ejercía su padre sobre ella. La mujer de 35 años dijo: “Me sometía con violencia y bajo la amenaza de que me iba a quitar los chicos”. Y además reconoció que no hablaba con su madre sobre este tema.
Según publica en su edición digital el Diario Uno de Mendoza, para la hija del Monstruo de Mendoza, no había muchas opciones. Sus hijos estaban en juego. Ésa fue la impresión que dejó la hija del Monstruo de Mendoza cuando el viernes denunció a su padre ante la Justicia por las reiteradas violaciones a las que la habría sometido y de las que nacieron sus hijos. Ayer fue convocada nuevamente por el fiscal. Declaró durante cuatro horas y ratificó lo denunciado la semana pasada.
La mujer de 35 años le manifestó el viernes al fiscal Marcelo Gutiérrez del Barrio: “Me sometía con violencia y bajo la amenaza de que me iba a quitar los chicos”.
En cambio, su madre, la oficial de Justicia y concubina del padre acusado de los reiterados abusos sexuales, no confirmó lo que su hija denunciaba.
Al contrario, dijo al fiscal que sospechaba que su pareja y su hija mantenían relaciones y aseguró que “ella siempre lo defendió a él cuando hablamos del tema, ella siempre me negó que sus hijos fueran de él”. El hombre también le negó en varias discusiones la paternidad sobre los niños.
Es en lo único que al parecer coinciden en sus testimonios, porque la víctima precisó al fiscal que “nunca quise hablar de esto con mi madre”.
Y agregó que los abusos comenzaron “entre los 10 y 12 años, con manoseos” y se agravaron con el tiempo.
Sostuvo su versión. Por segunda vez tuvo que declarar ayer la hija y víctima del violador desde que salió a la luz el escandaloso caso y ratificó lo que había dicho la primera vez.
Lo hizo desde las 11 y hasta las 15. Fue retirada ante la prensa por cinco policías y con la cara tapada.
La mujer no fue hasta allí espontáneamente sino por un llamado del fiscal, que surgió tras analizar las declaraciones que ya tenía en mano y que generaron nuevos interrogantes.
En la puerta de la fiscalía el hijo mayor de la víctima junto con otro joven la esperaban. La presencia de periodistas los puso nerviosos y se acercaron para advertir de que no los fotografiaran. Luego los resguardaron en el despacho.
Pericias a toda la familia. La defensora oficial de Pobres y Ausentes Silvina González dijo que “el fiscal pidió estudios psicológicos y psiquiátricos para mi defendido y yo solicité que se amplíen a todo el grupo familiar”.
Ésta y el aislamiento para resguardarle la vida fueron las únicas medida de la defensa. Ayer un abogado particular estuvo por tomar el caso pero al final no se hizo cargo.