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La Cumbre del Clima se pone cada vez más exigente

El reclamo cada vez más sonoro de las calles y la irrupción de Greta Thunberg apuran a los negociadores de los países presentes en Madrid.

Domingo 08 de Diciembre de 2019

Las negociaciones que se sucedieron ayer en la cumbre del clima que se desarrolla en Madrid, España, avanzaron hacia una mayor ambición en esta materia, con la cual los países deberán asumir formalmente el próximo año, que se dé respuesta a las exigencias cada vez más sonoras en las calles de todo el mundo y a las evidencias científicas.

   Pero han surgido ya las primeras reticencias por parte de algunos países, que han establecido algunas ‘líneas rojas’ y se han comenzado a señalar cuáles serán los asuntos más ásperos de la negociación durante la próxima semana, cuando comience el tramo de ‘alto nivel’ y las negociaciones pasen a manos de los ministros responsables de Medio Ambiente.

   Con estas todavía en una fase muy técnica, muchas delegaciones miran a la Unión Europea (UE) y confían en que esta actúe como palanca para arrastrar hacia esas mayores cotas de ambición climática a países que de momento se están poniendo de perfil.

   Una cumbre marcada también por la imprevista y repentina llegada al recinto de la activista sueca Greta Thunberg, rodeada de imponentes medidas de seguridad, de una auténtica nube de periodistas y de jóvenes activistas de numerosos países.

   Entre los asuntos que más separan a las partes está el referido a la regulación de los mercados de carbono (artículo 6 del Acuerdo de París).

   También han reiterado que el Acuerdo de París va a entrar en vigor plenamente en 2020, aunque no haya un pacto sobre la regulación de esos mercados.

   Citado en todos los círculos como el punto más importante y conflictivo de la negociación, muchas de las partes presentes en la Conferencia de las Partes (COP25) de Madrid consideran que esta no debe ser la única vara que sirva para medir el éxito o el fracaso de la cumbre, ya que su negociación se ha pospuesto en dos citas anteriores por falta de consenso.

   Es por esto que muchos se aprestan a asegurar que la Conferencia no tiene que alumbrar nuevos acuerdos políticos o jurídicos que comprometan a cada una de las partes ni conocer las nuevas y más ambiciosas contribuciones nacionales, algo que sí deberán hacer los países el próximo año antes de la COP26, que se celebrará en la ciudad escocesa de Glasgow.

   Sí debe servir, según las mismas fuentes, para sentar las bases de esa mayor ambición que se deberá plasmar en los compromisos de cada país el próximo año para cumplir con el mandato del Acuerdo de París de evitar que la temperatura del planeta suba más de 1,5 grados en el siglo.

   Ese compromiso será el que dé o no respuesta a las peticiones de la comunidad científica internacional y a las demandas en la calle, han subrayado las fuentes, que han insistido en que con los compromisos actuales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero no es posible cumplir el Acuerdo de París.

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