Tres científicos norteamericanos fueron distinguidos ayer con el premio Nobel de
Medicina 2009 por sus hallazgos de los telómeros y la enzima telomerasa, cuyas implicaciones
afectan tanto al proceso del envejecimiento como del cáncer, indicó el Instituto Karolinska de
Suecia.
Elizabeth Blackburn, Carol Greider y Jack Szostak resolvieron un problema
fundamental de la biología acerca de "cómo los cromosomas pueden ser copiados de manera completa y
cómo están protegidos contra la degradación", evaluó el Instituto.
"Sus descubrimientos son aportes para comprender el cáncer, el envejecimiento y
las enfermedades genéticas hereditarias", dijo Hans Jornvall, del Comité seleccionador.
Favoritos.Los científicos ya en 2006 habían recibido el premio Lasker, conocido
también como el "Nobel estadounidense". Para Greider, éste "es el reconocimiento de la
investigación impulsada por la curiosidad. Estoy contentísima", dijo la mujer, una de las diez
científicas que a lo largo de los cien años recibió el Nobel.
Los tres investigadores —Blackburn, de 60 años, de la Universidad de California,
en San Francisco; Greider, de 48, de la Escuela Universitaria de Medicina Johns Hopkins, de
Baltimore, y Szostak, de 56, del Hospital General de Massachusetts, en Boston— se dedicaron a
investigar los extremos de los cromosomas, denominados telómeros.
El genoma no forma una única fibra larga sino que está distribuido en 46 partes,
llamados cromosomas.
Cada una de esas moléculas posee dos extremos (los teló- meros), que tienen no
sólo una función protectora sino que se ocupan de que durante la división celular cada cromosoma se
duplique en su totalidad.
Esas tareas son vitales: si los telómeros se acortan, las células envejecen, y
si el cromosoma carece de la capa protectora, el genoma no pue de llevar a cabo una duplicación
exacta y completa, por lo que la célula muere. En ciertos casos, puede descontrolarse y
desencadenar un cáncer.
Blackburn y Szostak descubrieron cómo una única secuencia de ADN en los
telómeros protege a los cromosomas del envejecimiento. En tanto, Greider y Blackburn lograron
detectar una enzima nueva e inusual, que llamaron telomerasa.
Por otra parte, los investigadores explicaron que esa proteína puede prolongar
telómeros y preservarlos, algo indispensable, porque en cada división celular los telómeros se
acortan un poco. Los telómeros defectuosos son la causa de varias enfermedades hereditarias. (Télam
y AP)