Estados Unidos, el país más contaminante, anunció hoy en la Cumbre de Cambio Climático que está dispuesto a contribuir al fondo global de 100 mil millones de dólares para que los países pobres afronten el calentamiento global hasta 2020 y exigió “transparencia” a China, que no aceptará supervisión internacional de sus recortes de emisiones.
En las últimas frenéticas horas de negociaciones y antes de la llegada prevista para mañana del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, varios líderes apelaron a “evitar el desastre” de no concretar acuerdos, mientras las dos potencias más contaminantes no terminan de definir compromisos de disminución de emisiones.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, anunció ante el plenario que Washington está dispuesto a contribuir al fondo global de 100 millones de dólares hasta 2020, citó la agencia alemana DPA.
No obstante, Estados Unidos no modificó su propuesta de reducir sus emisiones un 17% menos respecto a 2005, equivalente a tan sólo un 4% respecto a 1990.
Participan de las deliberaciones por parte de Estados Unidos la secretaria de Estado, Hillary Clinton; el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger; el senador John Ferry; la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el premio Nobel de la Paz Al Gore.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, comprometió que China reducirá sus emisiones de dióxido de Carbono en función del Producto Interno Bruto -la denominada “intensidad carbono”-, y rechazó la verificación de esas promesas por terceras partes.
“Prometemos que nuestras acciones (de reducción de emisiones) se harán de forma transparente y bajo la supervisión de la ley y los ojos de la prensa”, dijo el negociador chino Hu Yafei, en representación del primer ministro chino.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró que “ni Estados Unidos ni China pueden fallar en esta cita histórica ni eludir sus compromisos con el mundo”.
“La Unión Europea ya ha dado pasos al frente al reducir sus emisiones de gases en los últimos años y anunció que está dispuesta a rebajarlas hasta un 30% para el año 2020”, reivindicó Zapatero.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, hizo un llamado a los delegados de la Cumbre de Naciones Unidas para cambiar “el registro de las negociaciones” porque de continuar como hasta ahora la reunión “va directo al fracaso”.
“No estamos aquí para hacer un simposio sobre el cambio climático sino para tomar decisiones”, dijo Sarkozy citado por la agencia italiana ANSA.
“Si no llegamos a un acuerdo, será una catástrofe para cada uno de nosotros”, aseveró.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, clamó porque las promesas realizadas por los países industrializados “no se conviertan en un espejismo”.
“Es inaceptable que las naciones pobres y menos contaminantes sean los primeros afectados” por el calentamiento global, cuya responsabilidad histórica corresponde a las naciones industrializadas, planteó.
“La ambición es la de arribar a reducir a la mitad las emisiones para 2050, pero no hay compromisos a medio plazo”, evaluó Lula.
Con la reducción de gases, “los países desarrollados deben de tener metas ambiciosas de 25% de reducción para 2020 en relación con las emisiones actuales, hasta un 40% si es posible”, propuso.
Con el fondo global de 100 mil millones de dólares se pretende facilitar la adaptación al cambio climático de las naciones en vías de desarrollo a través de tecnologías limpias o la mitigación de los impactos ambientales con la construcción de diques para frenar el incremento del nivel del mar.
El primer ministro del archipiélago de Tuvalu, Apisai Ielemia, dijo que su país no firmará un acuerdo que apoye el tope de 2 grados Celsius de aumento de la temperatura global porque eso significará la desaparición de su país.
Ielemia había propuesto a los gobernantes en Copenhague crear un nuevo Protocolo de Kyoto con un techo máximo de aumento de la temperatura global de 1,5 grados, atendiendo a los pequeños estados insulares, como Tuvalu, que corren el riesgo de desaparecer por el aumento del nivel de los mares.
Si Tuvalu se hundiera, “no tendríamos ningún lugar al que ir, ninguna montaña donde refugiarnos, no quedará otra que sufrir los efectos de los ciclones”, expresó el gobernante.
Desde la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático resultante de la cumbre de Río de Janeiro en 1992, la liberación a la atmósfera de dióxido de carbono por la combustión de carbones, petróleo y gas aumentó más de un 40%.- (Télam).