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"Escuela de rock": la primera secundaria para jóvenes músicos funciona en Palermo

Lunes 20 de Septiembre de 2010

Un proyecto educativo único en América creó una escuela secundaria que, además del título de bachiller, otorga el de intérprete e instrumentista de música contemporánea (rock y pop) y también en técnico en grabación y producción musical, con certificados de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Es la Palermo Sounder, de Capital Federal.

En los pasillos del centro educativo, cuelgan cuadros con imágenes de grupos de rock nacionales e internacionales, y las aulas, además de pupitres, están equipadas con instrumentos musicales. El novedoso proyecto generó expectativas en los padres de jóvenes que se resisten a la escuela media convencional. Hoy está cumpliendo su sexto período lectivo y la segunda promoción egresará a fin de este año.

"Nosotros no tenemos antecedentes de que se haya incorporado la música, y menos rock y pop, a la estructura oficial de la escuela media, y en esto creo que somos innovadores", indicó a Ariel Garbarz, representante legal de la escuela Palermo Sounder (www.palermosounder.com.ar).

Ariel Garbarz es fundador, y coordinador desde hace 20 años, del Colegio del Pacífico, ahora Colegio Palermo Sounder, el primer colegio secundario privado incorporado a la enseñanza oficial que se especializa en música rock y pop en la Argentina y en toda América (incluidos los Estados Unidos).

Fueron los alumnos los que motivaron el cambio de orientación de ese colegio. "Es sabido que los chicos tienen sus códigos y que cada vez con más frecuencia toman otros caminos para expresarse, por ejemplo el musical. Los educadores se quejan de que los chicos tienen un lenguaje pobrísimo, pero no se dan cuenta de que ellos han elegido otros caminos de expresión. El pensamiento se desarrolla en el proceso de comunicación y la música es un lenguaje, una forma de comunicación", dice.

Cada mañana, de 7.40 de la mañana a la una de la tarde los adolescentes asisten a las materias convencionales, y tras el corte de almuerzo cursan dos horas por día de materias musicales. Entre las nuevas materias se destacan: audioperceptiva y educación de la voz, educación de instrumento, ensamble, improvisación, armonía, composición, grabación digital, historia y análisis de la música, e historia y análisis del rock y del pop.

Además, se cursan materias optativas que "tienden a que el chico se pueda insertar en el mercado laboral" como organización de bandas musicales, diseño de escena y vestuario, marketing para artes musicales, entre otras.

Recuperando valores

"La educación musical -según Garbarz- transmite valores que hoy necesitan los chicos como son saber escuchar al otro, respetar las diferencias, saber trabajar en equipo y poder comunicarse con los compañeros".

El representante legal del colegio remarcó que los adolescentes actualmente tienen dificultades de comunicación, dificultades para armar un proyecto personal, para trabajar en grupo, para hacerse respetar y respetar al otro, y destacó que el tipo de enseñanza que proponen apunta a mejorar esas carencias. "La posibilidad de trabajar en grupo en una banda, en una orquesta, y de incorporar la música a una enseñanza oficial, permite ir reconstruyendo todos los valores distorsionados que tienen los chicos hoy", concluyó Garbarz.

La línea "constructivista" de enseñanza, que se opone a la tradicional "conductivista" o "enciclopedista", la impulsó hace algunos años la psicopedagoga Violeta H. de Gainza en toda Latinoamérica. Esta línea fue aceptada por el gobierno de Buenos Aires y es la que desde el 2005 riege en esta escuela. "Antes vos tenías que ir a un conservatorio, estudiar teoría y solfeo y después de varios años, volcarte a folclore, rock o pop.
Ahora, eso se cambió, no existe más la teoría de solfeo. Los chicos parten de educar el oído y después vuelcan lo que aprenden de oído al pentagrama", dijo Garbarz.

Afinando el instrumento


Las autoridades sostienen que hubo varios factores que confluyeron a la hora de pensar este nuevo proyecto. No fue el plan original del colegio cuando se creó en el '84 como terciario técnico, ni tampoco el del '92 cuando se abrió el nivel medio como bachillerato con capacitación laboral en Informática.

Desde aquella época en el colegio fueron innovadores: comenzaron con talleres de antihacking en el laboratorio de Informática, donde los chicos debían tratar de penetrar en la computadora de los otros chicos del curso, y desarrollar herramientas para proteger a las computadoras de los espías. Pero la realidad fue que los chicos que asistían a este colegio tenían antes vocación artística que vocación técnica. "Los talleres técnicos tenían cada vez menos alumnos, a los chicos les gustaban más los talleres artísticos, que también teníamos", explica Garbarz. Además, se formaron cinco bandas de rock entre los chicos del colegio. "Nos pedían el colegio prestado para hacer recitales y se los prestábamos, hacíamos muestras de música y de plástica. Fueron los chicos -que son la base del colegio- los que motivaron el cambio de orientación".

En la práctica, el Palermo Sounder cuenta con el bachillerato -a la mañana- con todas las materias de un bachillerato nacional. Y la tarde dos horas de materias de música, son obligatorias dentro del colegio: se aprueban con 6, y hay que tener el 75% de asistencia.
De esta forma los chicos hacen paralelamente la carrera de músico y de bachiller nacional. El certificado que van a recibir es "Intérprete e Instrumentista de Música contemporánea con orientación Rock y Pop". Aunque en el mundo artístico la salida laboral está en función de la capacidad personal y no de un diploma, los educadores pretenden hacer un aporte a la calidad de los músicos de rock y pop en la Argentina, con una formación sistemática.

"A diferencia del conservatorio -continúa Garbarz-, tenemos materias como Improvisación y Audioperceptiva, que es la forma de aprenden a leer y escribir música a partir de educar el oído, de tocar primero de oído y después tocar con un pentagrama adelante, porque no damos teoría y solfeo. Hacemos una inversión en la lectoescritura musical respecto del conservatorio".

Hay otras materias como "Música asistida por computadora", "Grabación, edición y masterización digital", "Organización de bandas musicales", "Producción artística",  "Diseño de escena y vestuario", "Marketing de las artes musicales", porque -dicen- no desean sólo formar músicos, sino profesionales que conozcan todo el mundo del rock.

"Por ejemplo -relata el directivo-, hay un factor muy importante, que es el sonido. Acá siempre nos quejamos de que tenemos la misma calidad de equipos que bandas internacionales y sin embargo los recitales suenan mal. No es sólo el "loco" de Charly García el que se queja de que el sonido está mal, sino que hay una queja general de los músicos. Y esto sucede porque no hay una formación sistemática en los profesionales. Para dar un buen sonido se requiere saber matemática, porque hay que saber cómo digitalizar un instrumento, si lo tengo que mostrar a 44 mil metros por segundo o a 20 mil metros por segundo; se requieren conocimientos de ancho de banda para saber por qué canal se lo pone; se requieren conocimientos de relación señal/ruido, que es una forma en que se mide la distorsión de cada canal, y se requiere saber física del sonido. En fin... conocimientos técnicos. Pero además se necesita saber de música. Lo que nosotros pretendemos es fusionar lo técnico con lo artístico".

Nuevos acordes para la vieja educación

La teoría de las inteligencias múltiples enfatiza la diversidad humana. "Dar los mismos contenidos a los mismos alumnos siempre durante años y de la misma forma es esclerosar la educación; este es el fracaso de la educación -declara Garbarz-. Esta es una de las formas de analizar la crisis de la educación argentina. La música te obliga a respetar no solamente la singularidad de cada uno, sino a respetar los procesos de aprendizaje, te obliga a poner el foco en el proceso más que en el resultado final".

Los especialistas del Palermo Sounder sostienen que cada chico tiene habilidades, mejores o peores. Por eso en música se plantean niveles distintos, que no necesariamente se corresponden con los establecidos para el bachiller, sino con sus propias habilidades frente a las distintas materias de música. Puede haber un alumno de cuarto año del bachiller a la mañana que a la tarde en "Instrumento" esté en nivel 3, y en "Armonía" en nivel 2, y si jamás hizo lectura de música empezará en nivel 1 de "Audioperceptiva". En la entrevista de admisión los directores evalúan al chico para ver a qué a grupo es conveniente que vaya, y se forman los grupos por el instrumento que cada alumno elige, y por nivel dentro de cada instrumento.

"Eso es un desafío para la economía educativa -asegura Garbarz -porque nosotros damos 11 materias de música, y además se dividen en cuatro instrumentos distintos con tres niveles por instrumento, con lo cual se necesitan muchas aulas y muchos profesores".

La respuesta dentro del colegio fue muy positiva ante el cambio; de los chicos que estaban en el bachillerato 8 de cada 10 decidieron seguir la nueva especialización musical. Sólo los que estaban cursando en la escuela en ese momento fueron los que tuvieron la posibilidad de elegir. Que el 80% de los chicos prefiera quedarse más horas en el colegio es un dato muy significativo e importante para los que critican que los chicos no se comprometen con ningún proyecto. "Si a los adolescentes les das algo que les interese están dispuestos a quedarse más horas en el colegio", sentencia Garbarz.

En el caso de los padres, hubo muchos que lo consideran una excelente idea para que su hijo no deserte, porque les plantean que quieren dejar la escuela para dedicarse a la música. También hubo de padres que plantearon que se trata de una buena alternativa porque su hijo está cansado entre el conservatorio y la escuela, e integrar las dos cosas es una buena forma de solucionar ese problema.

También hubo eco de muchísimos adultos que no terminaron la escuela secundaria y que quieren estudiar música, y de paso terminar el secundario. Entonces, si bien no ofrecen aún la posibilidad de que allí puedan terminar el secundario, sí abrieron el nivel adulto a la noche, sólo para las materias de música. Y lo que les piden como requisito previo es que estén inscriptos en alguna otra escuela o plan de adultos a distancia, o en Deserción Cero, etc., para terminar el bachillerato.

Es interesante derribar un mito: las autoridades del Palermo Sounder indican que no tienen un colegio "secundario + rock", sino que han incluido el rock adentro del secundario, de modo que sigue siendo tal. Además presentan el rock y el pop como un lenguaje, para que los chicos puedan acercarse a otros estilos, como el folklore, el tango, etc. Los chicos, siguiendo a León Gieco o a Divididos, se acercan desde el rock al folklore, por ejemplo. Hay grupos, como The Doors, entre otros, que trabajan con la estructura de música clásica y a los chicos les encanta porque lo tocan con guitarra eléctrica, batería, etc. "Es decir -concluye Garbarz-, el instrumento determina la motivación del chico hacia un estilo musical que de otra manera jamás hubiese escuchado. Si prende la televisión y ve un bombo y una guitarra criolla cambia de canal; si esa misma canción la están tocando con una guitarra eléctrica, un bajo eléctrico y una batería, la escucha. Esto es lo que trasmitimos. Decimos: el primer colegio especializado, en primer lugar, en música, y luego en rock y pop. Muchas cuestiones que están incorporadas en el mundo del rock no van a ser naturales en el colegio, porque, ante todo, esto primero es un colegio que forma a los chicos como músicos para que se integren a la sociedad".

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