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El Papa Francisco dejó un mensaje de hondo contenido político y religioso

A las 19.30 abordó en el aeropuerto Silvio Petirossi de Asunción el avión que lo lleva de regreso a Italia tras su visita de una semana. Ayer la presidenta Cristina Fernández le entregó un presente.

Lunes 13 de Julio de 2015

El Papa culminó anoche su visita de una semana a Ecuador, Bolivia y Paraguay, donde ante multitudes habló de la "deuda" hacia las minorías en la región; instó a los movimientos sociales a "no achicarse frente a un sistema que impone las ganancias a cualquier costo" y al clero a "no caer en el Alzheimer espiritual"; destacó a la familia como "el hospital más cercano" y llamó a la "hospitalidad" y a "recibir, especialmente a quién tiene mayor necesidad de cuidado" y a "los más pobres y desprotegidos", como mayor rasgo católico.

El pontífice desarrolló una muy intensa actividad en la que se contaron numerosas intervenciones de marcado rasgo político, aún en cuestiones polémicas dentro y fuera de la Iglesia y otras de honda significancia histórica, como el formulado en la nación guaraní con el que destacó el papel abnegado y fundante de la mujer paraguaya luego de la guerra de la Triple Alianza. "Dios bendiga a la mujer paraguaya, la más gloriosa de América", aseveró el pontífice.

En uno de sus primeros mensajes, en Bolivia, Francisco pidió "perdón" por los crímenes de la Iglesia contra los aborígenes durante la conquista de América, a lo que contrapuso los "millares" de religiosos que "se opusieron a la lógica de la espada con la fuerza de la Cruz" y agregó: "Recuerden a todos".

Jorge Bergoglio señaló las "raíces comunes" de los problemas en Sudamérica y sostuvo que "el futuro de la humanidad está en las manos de los más humildes, en su capacidad de organización y en la búsqueda colectiva de las tres T: Tierra, Techo y Trabajo".

En su segunda visita a la región, tras la de 2013 a Brasil, por la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa ofició cinco misas a cielo abierto ante millones de fieles; visitó un hospital de niños, un hogar de ancianos y una cárcel de mujeres; dio directivas al clero, alentó a la sociedad civil y a los jóvenes a sostener ideales y luchar por ellos y remarcó la importancia de la familia.

El pontífice había partido de Roma el domingo 5 a la mañana y ese mismo día llegó a Quito, donde dijo que "las minorías son una deuda de América latina", iniciando una agenda sin pausas, de la mañana a la noche y más allá de la altitud y el calor en las zona que visitó.

El lunes a la mañana voló a Guayaquil, visitó el santuario de la Divina Misericordia y ofició en el Parque de los Samanes la primera misa campal, dedicada a la familia: "Es el hospital más cercano, la primera escuela de los niños, el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, el mejor asilo para los ancianos y una gran «riqueza social» que otras instituciones no pueden sustituir", afirmó.

Después almorzó con la comunidad jesuita y regresó a Quito, donde al anochecer visitó al presidente Rafael Correa en el palacio de Carondelet y cruzó con él a pie hasta la catedral de Quito, saludando a los fieles que lo aguardaban en el camino.

El martes a la mañana mantuvo un encuentro con los obispos en el Centro de Convenciones del Parque del Bicentenario, donde celebró otra misa ante multitudes, y a la tarde con entidades de la sociedad civil en la iglesia de San Francisco. Después realizó una visita privada a la Iglesia de la Compañía.

Su último día en Ecuador comenzó el miércoles con una visita al hogar para ancianos de las Misioneras de la Caridad y luego hubo un encuentro con el clero y seminaristas en el santuario del Quinche.

Al mediodía Francisco viajó a La Paz, a las 18 hora local (una menos en Argentina) saludó el presidente Evo Morales en el Palacio del Gobierno, luego mantuvo un encuentro con autoridades civiles en la Catedral de La Paz y a las 20 partió hacia Santa Cruz de la Sierra, a la que arribó una hora más tarde.

La jornada del jueves abrió con una misa campal en la plaza de Cristo Redentor, luego se reunió con sacerdotes y seminaristas en el colegio Don Bosco y a la tarde cerró el segundo encuentro mundial de los Movimientos Populares.

"Queremos un cambio real, un cambio de estructuras, este sistema que busca las ganancias a cualquier costo y que llamo «el estiércol del diablo», ya no se aguanta, no lo aguanta ni los trabajadores ni los campesinos ni la hermana Madre Tierra", sostuvo allí retomando luego conceptos de su encíclica Laudato Si.

El viernes temprano el Papa habló durante la entrega de dos condecoraciones a la Virgen de Copacabana, patrona de Bolivia; visitó el Centro de Rehabilitación y se reunió con los obispos en la iglesia de La Santa Cruz, cerrando su agenda en ese país del que partió a las 13 rumbo a Paraguay.

Tras la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Asunción, Jorge Bergoglio hizo a las 18 (19 en Argentina) una visita de cortesía al presidente Horacio Cartes en el Palacio de López, en cuyos jardines se reunió poco más tarde con autoridades locales y el cuerpo diplomático.

La primera actividad del sábado fue una visita al hospital pediátrico Niños de Acosta Ñu, a la que siguió la misa en la explanada del Santuario de Caacupé, declarado basílica durante la visita de Francisco.

A la tarde mantuvo un encuentro con representantes de la sociedad civil en el estadio León Condou del colegio jesuita San José y luego, pasadas las 18, celebró las vísperas con obispos, religiosos y movimientos católicos en la Catedral Metropolitana de Asunción

Ayer el Papa comenzó la jornada con una visita a la población del Bañado Norte y ante una multitud reunida en el campo grande de Ñu Guasú dio la última misa a cielo abierto de esta gira y en la que estuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien le entregó un presente.

A las 13 almorzó con los obispos en la Nunciatura y a las 17.30 dio su mensaje a los jóvenes que colmaron la costanera de Asunción, les pidió tener "esperanza y fortaleza" y los invitó nuevamente a que "hagan lío", pero que después "ayuden a arreglarlos". También pidió comprensión para aquellos jóvenes que delinquen por desesperación.

A las 19.30 (hora local), el Papa Francisco emprendió el regreso a Roma desde el aeropuerto Silvio Petirossi ovacionado por cientos de miles de peregrinos provenientes de distintos países de la región.

 

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