El 31 de julio de 1944, en una misión destinada a preparar el desembarco en Provenza, en el sur de Francia, Saint Exupéry a bordo del avión Lightning P38, había partido pocas horas antes de Borgo, en la isla de Córcega, cuando los radares dejaron de ver su avión.
No se tuvieron indicios del aviador ni de su nave hasta 1998, cuando un pescador encontró una pulsera a orillas del mar. La autenticidad de la joya quedó en entredicho.
El descubrimiento de la era de plata ayudó a las autoridades francesas a iniciar una búsqueda en el sector.
Cinco años después, casi al cumplirse el sexagésimo aniversario de su desaparición, fueron hallados en aguas marsellesas restos del avión, cerca del lugar donde años atrás extrajeron la pulsera.
Las piezas recuperadas fueron decapadas, limpiadas. Sobre un panel de la caja del turbocompresor, localizada en la viga izquierda del avión, los investigadores descubrieron, según un informe, una serie de cuatro cifras aisladas y grabadas manualmente: 2734, seguidas por la letra "L", que significa "left".
Se trata, según el informe, "del número de fabricación que el constructor de los Lockheed inscribía en sus aviones al lanzar su fabricación en una cadena de montaje".
Este número civil correspondía, según la tabla de concordancia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, a la matrícula militar 42-68223, o sea _nada menos_que la del avión de Saint Exupéry.
Pese al hallazgo, las razones por las que el avión de Saint Exupéry se estrelló eran un misterio (se habían barajado que lo hubiesen derribado, que hubiese perdido el control, un fallo mecánico, problemas de oxígeno o un ataque cardíaco) hasta hace pocos días.
En el sexagésimo aniversario de la muerte de Saint Exupéry, se realizaron dos ceremonias conmemorativas en Marsella y en el aeropuerto de Bastia en Córcega.