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Dos años de prisión en suspenso para el electricista que trabajó para Picasso

El tribunal correccional de Grasse (sudeste de Francia) condenó a Pierre Le Guennec, de 75 años, y a su esposa Danielle, de 71 años, a dos años de cárcel, exentos de cumplimiento.  

Sábado 21 de Marzo de 2015

El ex electricista de Picasso y su esposa fueron condenados ayer en Francia por el ocultamiento de 271 obras hasta ahora desconocidas del artista, que estuvieron almacenadas durante 40 años en un garaje.

   El tribunal correccional de Grasse (sudeste de Francia) condenó a Pierre Le Guennec, de 75 años, y a su esposa Danielle, de 71 años, a dos años de cárcel, exentos de cumplimiento.

   Su tesoro,ecomisado por la justicia y cuyo valor aún no ha sido estimado, será entregado al hijo del maestro, Claude Ruiz-Picasso, que representaba a los seis herederos de Picasso en esta causa.
  Los Le Guennec, pareja de jubilados que residen en el sudeste de Francia, fueron declarados culpables de “ocultamiento de bienes procedentes de un robo”. La investigación no permitió establecer formalmente el autor del o de los robos.

   “Estamos decepcionados”, murmuró Pierre Le Guennec tras el veredicto, ya que había “confiado” en el tribunal. “Somos personas honestas. Quizá no sabemos hablar... Somos gente pequeña, no tenemos un gran apellido”, agregó su esposa.

   Su abogado indicó que se plantea presentar un recurso de apelación.

   El primer capítulo de esta historia se escribió en 2010, cuando el electricista se presentó en el despacho de la Picasso Administration para hacer certificar su lote. Según su versión de los hechos, que reiteró ante el tribunal, fue la última esposa de Picasso, Jacqueline Roque, quien le regaló un cartón de lo que él consideró “dibujos rasgados” y “viejos papeles” un día de 1971. La caja quedó en su garaje abandonada hasta que casi 40 años después, ya mayor y enfermo, decidió poner orden en sus papeles y se interesó por su valor.

   “Es realmente caradura querer que nos traguemos esa historia”, declaró ayer Maya Widmaier-Picasso, hija del maestro malagueño.

   “Esas obras no debieron nunca ser sustraídas a la sucesión ni a la historia del arte”, estimó Claude Ruiz-Picasso, que vio las obras por primera vez en París en 2010 cuando los Le Guennec trataron de hacerlas autentificar.

   Su abogado, Jean-Jacques Neuer, se congratuló por la decisión del tribunal, que pone “fin a una mistificación y una manipulación de la opinión pública tratando de oponer una familia poderosa a un pequeño electricista”.

“Un peón”. Durante el proceso, Neuer presentó a Pierre le Guennec como un peón manipulado por marchantes de arte deshonestos, que trataban de poner en el mercado obras robadas.

   La fiscalía había pedido una pena de cinco años condicionales para la pareja, estimando que traicionaron “la confianza” y la “memoria” de Pablo Picasso, pero reconociendo que los acusados estaban “totalmente sobrepasados” por el asunto.

   Durante el proceso, los testimonios de expertos y allegados de Picasso contradijeron de manera unánime la tesis del regalo.

   Las 271 obras, que datan de 1900 a 1932, incluyen nueve collages cubistas realizados por Picasso junto con Georges Braque, un estudio del “período azul” y una serie de obras íntimas, como varios estudios de su amante Fernande, dibujos de su primera esposa Olga y un caballito recortado realizado para sus hijos.

   Ninguna de las obras está firmada ni dedicada.

   Como un detalle intrigante que hace planear un perfume de misterio, Pierre Le Guennec, que se expresa de manera insegura y no es un especialista de arte, afirmó que fue él quien redactó las descripciones de las obras.

   Por ejemplo, señaló similitudes entre un pequeño estudio y una pintura de “Arlequín” de 1915 expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pero aparentemente ignora la existencia de ese museo.
  Durante los tres días del juicio, celebrado a mediados de febrero, desfilaron testigos de la acusación, herederos de Picasso y expertos del maestro, quienes coincidieron en que tal donación era poco creíble.
“El Picasso que conozco jamás se hubiera separado de estas obras, era como arrancarse la piel”, indicó Anne Baldassi, antigua directora del Museo Picasso de París, según recoge el diario Le Monde.

Si bien el malagueño era conocido por su generosidad a la hora de regalar sus dibujos, “nunca se trataba de obras de primera línea”, recalcó.

El lote de Le Guennec contenía sin embargo “estudios muy trabajados”, aseveró. “Son obras en sí, no puede haberlas donado”, concluyó.

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