Cada 4 de enero, desde 2019, se celebra el Día Mundial del Braille, con el “fin de crear mayor conciencia sobre la importancia del braille como medio de comunicación para la plena realización de los derechos humanos para las personas no videntes y con deficiencia visual”, según indica la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La fecha homenajea al sistema de lectura táctil para las personas no videntes, que representa las letras, signos de puntuación, matemáticos y números a través de puntos. Estos se organizan en tres filas y dos columnas. Para leer braille, donde existen 64 combinaciones o códigos específicos, solo se necesita contemplar la presencia o ausencia de estos símbolos.
Esta valiosa herramienta inclusiva que creció a lo largo de los años, permite acceder a la información y a la cultura a millones de personas en el mundo que tienen algún tipo de discapacidad visual.
Por qué se celebra el 4 de enero
La fecha para celebrar el Día Mundial del Braille fue elegida en conmemoración del nacimiento del pedagogo francés Louis Braille en 1809, quien sufría ceguera desde los 3 años por un accidente doméstico. Cuando era un joven alumno del Real Instituto para Jóvenes Ciegos de París, inventó un alfabeto táctil de seis puntos en relieve.
Braille diseñó este famoso sistema de lectura y escritura que en la actualidad sirve a las más de 36 millones de personas que viven con ceguera total o parcial, según la Organización Mundial de la Salud.
Qué es el braille
El braille es una representación táctil de símbolos alfabéticos y numéricos que utiliza seis puntos para representar cada letra y cada número, e incluso símbolos musicales, matemáticos y científicos.
Este sistema de escritura lo usan las personas ciegas es o con deficiencia visual para leer los mismos libros y publicaciones periódicas que los impresos para la lectura visual y garantizar la comunicación de información importante para ellas y otras personas. Este sistema representa competencia, independencia e igualdad.
El aprendizaje del sistema braille en los más chicos
En diálogo con La Capital, María Carla Troiano, directora de la escuela especial Nº 2081 para niños con discapacidad visual "Lidia Elsa Rousselle", explicó que “los niños que se encuentran en las primeras etapas de aprendizaje (Nivel Inicial y Primario) asisten a los colegios que sus padres desean y son acompañados por docentes de apoyo a la inclusión, quienes también colaboran con los maestros del aula”.
En tanto, señaló que los niños “hacen un contraturno en la escuela especial para afianzar y complementar la enseñanza del sistema” ya que “el braille es muy complejo de adquirir”. Es por esto que necesitan de otros lugares, espacios y tiempos para profundizar los aprendizajes y afianzar su utilización del sistema.
“Este sistema necesita todo un trabajo, sobre todo en la primera infancia. Un trabajo muy puntilloso y profundo en relación a todo lo que tiene que ver con la exploración táctil, el desarrollo de las habilidades de los dedos, para poder adquirir después la lectura. Los chicos vienen una o dos veces por semana dependiendo de cada uno, pero intentamos que el trabajo trate de hacerlo en la escuela, aunque sabemos que la adquisición del braille es compleja”, indicó Troiano.
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Cómo se implementa el braille en Rosario
Según la docente, “desde hace bastante tiempo se viene trabajando con la concientización” tanto en la ciudad de Rosario como alrededores, por lo que “de a poco se está viendo, pero no en todos los lugares”. Además, apuntó que se debe “continuar con la difusión y con la insistencia de que se cumplan con las ordenanzas que existen”, que apuntan con la inclusión en espacios públicos como por ejemplo en museos, calles y demás.
“Hoy lo que se está viendo mucho es crear QR, lo que permite a la persona con discapacidad visual acceder y escuchar la información visual que el resto puede ver en folletos o carteles, con descripciones de lugares y demás”, afirmó, pero aseguró que aún “falta muchísimo para hacer”.