Si no fuera por los veterinarios, el mundo sería peor, sin ellos los animales no tendrían otras oportunidades. Un día como hoy pero 138 años atrás se dio el inicio de clases en la Escuela de Agronomía y Veterinaria y Haras de la Provincia de Buenos Aires que más tarde pasaría a llamarse simplemente Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina. En honor al comienzo del ciclo lectivo y donde por primera vez en la historia argentina se dictaban clases de ciencias veterinarias es que se conmemora el Día del Profesional Veterinario en el país.
Ubicado en la localidad bonaerense de Llavallol, fue fundada por Camilo Gillet, Carlos Lambert, Gustavo André, Carlos Tombeur, Desiderio Bernier y Julio Frommel, quienes fueron reclutados de Europa para que creen en Argentina un lugar en el que los jóvenes interesados puedan aprender más sobre los animales. La carrera comenzó a dictarse un 6 de agosto de 1883, cuando también lo hizo el departamento de Agronomía, por lo que ambas profesiones comparten su día nacional.
No obstante, el mundo también tiene su fecha para celebrar a los especialistas y es un recordatorio a la inauguración de la primera Escuela de Medicina Veterinaria de nivel superior en el mundo, la cual tuvo su lugar en 1761 en la Universidad de Lyon, en Francia. Esta jornada se celebra a partir de una iniciativa de la Asociación Mundial de Veterinaria, la cual instauró que se conmemoraría cada último sábado de abril.
Cambios en la carrera y diplomas
El título que recibía cada alumnos al finalizar sus estudios ha sufrido variadas modificaciones a lo largo del tiempo. En los inicios se le otorgaba a cada uno un diploma a la "Capacidad para ejercer el Arte Veterinario" sin embargo, un año después de su inauguración cambió y pasó a ser una carrera de tesis, por la cual los alumnos se recibían como "Competente en la Ciencia Veterinaria".
Según datan los registros del instituto, los primeros tres graduados recibieron su diploma exactamente el 6 de agosto de 1888, fueron Custodio Ángel Martínez, José María Leonardo Agote y Calisto Ferreyra, provenientes de Mendoza, Buenos Aires y Catamarca, logrando convertirse en los primeros médicos veterinarios del país.
Luego, pasaron a graduarse con el título de Doctor en Medicina Veterinaria y más tarde con el de Médico Veterinario. No obstante, a partir de 1963 el plan de estudio fue modificado y quienes rindieran satisfactoriamente la tesis se quedarían con el primero, mientras que los que realicen sólo el estudio de grado, con todas las materias rendidas y aprobadas, obtendrían el segundo.
Con el correr de los años y tras notar la cantidad de jóvenes que deseaban concurrir a dichos estudios, el establecimiento se mudó a La Plata, donde se la inauguró como Facultad de Agronomía y Veterinaria. No fue hasta 1920 cuando las dos profesiones finalmente se separaron debido a diferentes conflictos y a partir del 1° de enero del siguiente año ya eran independientes, por lo que se creó la Facultad de Veterinaria.
Por tanto, el nombre de la Universidad también ha cambiado con el pasar del tiempo. De el último se convirtió en la Facultad de Medicina Veterinaria hasta llegar a ser Facultad de Ciencias Veterinarias, como se la conoce en la actualidad.
Tras mucha insistencia, el reconocimiento a los profesionales finalmente llegó aunque 100 años después. En 1983, el gobierno que tenía a Ricardo Alfonsín a la cabeza decretó que cada 6 de agosto a partir de aquella jornada se celebraría el Día del Veterinario Argentino, que más tarde pasaría a llamarse Día del Profesional Veterinario.