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¿Cuál es la conducta humana denominada "el síndrome Breaking Bad"?

Dos investigadores de la Universidad de California concluyeron que la mayoría de los actos de violencia son fruto del deseo de hacer el bien o lo que cada persona percibe como lo correcto.

Sábado 24 de Enero de 2015

Dos investigadores llegaron a la conclusión de que las personas que cometen actos delictivos o de violencia los realizan con la convicción de que están haciendo lo moralmente correcto, tal como pensaba el profesor Walter White al comienzo de la serie "Breaking Bad".
 
Los investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles Alan Page Fiske y Tage Shakti Rai escribieron "Violencia Virtuosa", un libro acerca de las motivaciones que tienen las personas para causarles daño a otros individuos.
 
Según la investigación los principales motivos para ejercer la violencia nacen fruto del deseo de hacer el bien o lo que cada persona en concreto percibe como lo correcto.
 
Las conclusión del estudio fue que en la mayoría de los casos, sin importar el contexto social o cultural, cuando alguien comete un acto de violencia física lo hace con el convencimiento de que no sólo es correcto, sino también necesario.
 
En la Universidad de California han bautizado a las conclusiones de la investigación como el "Síndrome de Breaking Bad". Allí el profesor de química Walter White, decide dedicarse a la producción clandestina de drogas después de que le diagnostiquen un cáncer para poder pagarse el tratamiento de su enfermedad. De esa forma White se asegura un buen futuro económico para su familia en caso de fallecer, anteponiendo el bienestar de los suyos a las leyes.
 
Alan Page Fiske explicó a la BBC del Reino Unido que la analogía de "Breaking Bad" sirve para explicar su estudio: "Al principio de la serie el protagonista cree que tiene una responsabilidad moral para con su familia que es más importante que los estándares morales de la sociedad".
 
Estudios
 
Para su investigación, Alan Page Fiske y Tage Shakti Rai analizaron cientos de estudios sobre la violencia realizados en todo el mundo, que incluían entrevistas con miles de criminales violentos.
 
La conclusión a la que llegaron es que en la mayoría de los casos, sin importar el contexto social o cultural, cuando alguien comete un acto de violencia física lo hace con el convencimiento de que no sólo es correcto, sino también necesario.
 
Así, según los investigadores, cuando una persona ataca a otra lo puede hacer motivado por la voluntad de que ese individuo pague por alguna maldad que ha cometido, real o percibida.
 
También se puede querer enseñar una lección, inculcar obediencia o modificar una relación que el que lleva a cabo ese acto de violencia cree no se puede cambiar de otra manera.
 
En su libro, Fiske y Rai ponen el ejemplo de personas que maltratan a sus hijos o a sus parejas, quienes erróneamente suelen estar convencidos de que están haciendo lo correcto para situar los vínculos que mantienen con sus víctimas en el lugar que consideran adecuado.
 
Los investigadores hacen hincapié en que con su estudio no pretenden justificar a los que comenten actos de violencia, sino simplemente clarificar cuáles son sus motivaciones.
 
Señalan además que hay algunas excepciones en las que la violencia no se explicaría por las convicciones morales del criminal, como en el caso de los psicópatas, aunque estos cometen un porcentaje muy pequeño de los actos de violencia que se producen en el mundo.
 
"La moral de uno mismo no sólo consiste en ser bueno, educado y pacífico, sino que también incluye el sentimiento de que, en algunos casos, existe la obligación de hacer algo sin tener en cuenta las consecuencias prácticas", explica en conversación con BBC Mundo Alan Page Fiske, de la facultad de antropología de la UCLA.
 
Según Fiske, aunque estén equivocadas, "hay personas que se sienten moralmente obligadas a infligir un daño en otros o en sí mismos".
 
"Algunos actos vistos desde fuera pueden parecer extraños, repudiables u horribles, pero muchas ocasiones desde el punto de vista del que los cometen, estos tienen sentido", señala el investigador.
 
"No hablamos de cómo justifican esos actos frente a otros o incluso frente a sí mismos. Estamos hablando de las motivaciones que los lleva a cometerlos".

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