Una sonda china se posará el mes próximo en la Luna, donde depositará un vehículo de exploración teleguiado, bautizado "Yutu" (Conejo de jade), según se informó ayer, en una nueva demostración de las ambiciones espaciales de la potencia asiática.

Una sonda china se posará el mes próximo en la Luna, donde depositará un vehículo de exploración teleguiado, bautizado "Yutu" (Conejo de jade), según se informó ayer, en una nueva demostración de las ambiciones espaciales de la potencia asiática.
La fecha exacta del lanzamiento no fue precisada, aunque se puso el acento en destacar las prestaciones esperadas del vehículo lunar de seis ruedas, cuyo nombre hace referencia a una figura de la mitología china. Según la leyenda, ese conejo o liebre (la lengua china clásica no distingue entre ambos) vive en la Luna, donde tritura el elixir de la inmortalidad en un mortero. El animal tiene por compañera a Change, la diosa china de la Luna.
Con esta misión, llamada Change-3, China realizará su primer alunizaje "suave" en el marco de un ambicioso marcado por el éxito de dos sondas lunares precedentes. El programa espacial chino es dirigido por los militares.
El "Conejo de jade", dotado de paneles solares para obtener energía, efectuará análisis científicos y enviará a la Tierra imágenes en tres dimensiones.
El vehículo, de una masa de 120 kilos, alunizará en la bahía de los Arco Iris, un territorio aún inexplorado del satélite, indicó la administración espacial china. Esa zona ofrece condiciones favorables tanto por su exposición al Sol como por la comunicación con la Tierra. El "trotamundos" lunar funcionará durante tres meses y podrá desplazarse a una velocidad máxima de 200 metros por hora.
La conquista espacial se percibe en China, que le consagra miles de millones de dólares, como el símbolo de la nueva potencia del país y de las ambiciones del Partido Comunista (en el poder). Las autoridades tienen planes ambiciosos, como crear una estación espacial permanente hacia 2020 y eventualmente enviar a un ser humano a la Luna, pero su tecnología actualmente carece de la precisión que poseen Estados Unidos y Rusia.


