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Cansado de un embotellamiento, un hombre se tira a un río infestado de caimanes

El hombre fue arrastrado por la corriente durante tres horas y estuvo a punto de morir ahogado. Fue en una carretera del estado de Luisiana, en Estados Unidos

Miércoles 14 de Julio de 2021

El incidente evoca al legendario cuento de Julio Cortázar "La autopista del sur". La historia, incluida en el libro "Todos los fuegos el fuego" de 1967, está ambientada en uno de los accesos a París y gira en torno a las vivencias de un automovilista que queda atrapado en un embotellamiento durante varios meses.

Si bien es ficción, las reflexiones y la moraleja de la narración del escritor argentino siguen vigentes. También el episodio que cuenta, que más allá de las exageraciones del caso, resulta asombrosamente similar al que protagonizó Jimmy Ivan Jennings en el estado de Luisiana, en Estados Unidos, y que dio la vuelta al mundo.

El hombre, de 26 años, aburrido por no poder avanzar con su automóvil debido al largo y extenuante atasco automovilístico en el que quedó inmerso tomó una decisión inesperada y, sobre todo, temeraria. Para matar el tiempo, saltó, desde una altura de más de 30 metros, a un río de aguas oscuras e infestado de caimanes.

"Tan pronto como las puntas de mis dedos se desprendieron de ese lado, pensé: 'Oh, Dios mío, esta fue la idea más estúpida'", confesó al NY Daily News Jennings, quien terminó detenido por la policía, debido a que su actitud había puesto en riesgo su vida y había causado conmoción pública .

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Jennings declaró que había estado sentado en su coche en el puente de la cuenca de Atchafalaya durante dos horas después de que un choque en cadena de diez vehículos paralizara el tráfico. Aburrido le dijo a su amigo Khory Vaughan que iba a saltar al río, nadar hasta la orilla y le pidió que lo recoja en la siguiente salida de la carretera.

"Una vez que llegué al agua, se me abrió la boca y me hice daño en el brazo izquierdo. Intenté nadar hasta la orilla, pero la corriente era demasiado fuerte", contó el hombre que admitió, en su testimonio en sede policial, que tuvo luchar contra las aguas bravías, la pasó muy mal y que temió por su vida.

"A la hora y media estaba muy cansado de nadar. Mi brazo izquierdo se apagó", continuó Jennings , y contó: "Me puse de espaldas y empujaba con la mano derecha y las piernas cada vez que me hundía. Estuve rezando todo el tiempo. Empecé a sumergirme y casi me ahogué unas cuantas veces. Realmente pensé que era el final".

Después de luchar por mantenerse a flote durante tres horas pudo llegar a la orilla y finalmente se encontró con la policía, que tras verificar que su estado de salud era bueno procedió a su arresto. Fue acusado de cometer daños contra la propiedad y allanamiento de morada por para salir del río irrumpió en una propiedad privada.

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