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Benedicto XVI le abre a la Iglesia Católica una puerta al siglo XXI

La última iniciativa del Papa Benedicto XVI sorprendió a todos. Pese a su imagen de religioso ultraconservador, el Pontífice podría haber abierto la puerta del siglo XXI a la Iglesia Católica con su reciente relativización de la estricta prohibición de los condones...

Lunes 22 de Noviembre de 2010

La última iniciativa del Papa Benedicto XVI sorprendió a todos. Pese a su imagen de religioso ultraconservador, el Pontífice podría haber abierto la puerta del siglo XXI a la Iglesia Católica con su reciente relativización de la estricta prohibición de los condones impulsada hasta ahora por el Vaticano.

La medida era esperada desde hace mucho tiempo en todo el mundo, un paso visto como necesario sobre todo en el marco de la lucha contra el sida y otras enfermedades sexuales. Pero también se partía de que era un cambio de posición clave para superar el creciente abismo entre la percepción de la Iglesia y la realidad.

Joseph Ratzinger dio inicio a ese cambio de posición con palabras que sugerían el final definitivo de los tiempos del "no" rotundo a los preservativos.

"Podría haber casos puntuales justificados, por ejemplo si un prostituto usa un condón, en el que eso puede ser un primer paso hacia la moralización, una primera dosis de responsabilidad", dijo el Papa en una charla con el periodista alemán Peter Seewald. El libro de Seewald se publicará pasado mañana, pero los primeros fragmentos difundidos ya causaron furor. ¿Qué se trae entre manos el líder espiritual de los católicos? Benedicto no considera que los preservativos son la verdadera solución moral necesaria, pero sí cree que su uso puede ayudar puntualmente a conciliar sexualidad y responsabilidad individual.

La moral sexual de la Iglesia, intransigente en temas como el condón o la píldora anticonceptiva, ha dado pie siempre a burlas y duras críticas contra el alegato católico de que el sexo sólo debe servir a la reproducción, una idea considerada ampliamente como anacrónica.

Prostitución masculina. Otro asunto hace también explosivos algunos pasajes del libro. En ellos Benedicto también alude a la prostitución masculina, un tema que abarca asimismo un tema considerado tabú hasta ahora, el sexo homosexual. Un tipo de relación que no debería existir según la postura actual de la Iglesia.

Por ello, numerosos medios y observadores coincidieron en su primera reacción: se trata de un paso de envergadura que pone además en otra luz al Papa, duramente criticado en el pasado.

En la memoria colectiva están por ejemplo las polémicas palabras de Benedicto en marzo de 2009, realizadas durante su primer viaje a Africa, un continente especialmente castigado por el sida. "Uno no puede solucionar el problema a través del reparto de condones", dijo entonces el Pontífice en el avión que lo llevaba al continente africano. "Su uso, al contrario, empeora el problema".

Pero también el predecesor de Benedicto, el carismático Juan Pablo II, rechazó siempre el uso de condones. En su Exhortación Apostólica "Consortio Familiaris", centrada en las obligaciones de la familia católica, el Pontífice polaco descartaba como "impuro" cualquier método que impidiese la reproducción biológica.

Voces. Numerosas voces habían pedido ya una liberalización de la prohibición en el mismo Vaticano. En el primer semestre de 2009 una investigación del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, pedida por el propio Benedicto, abogaba por "casos especiales" en los que se permitiera el uso del preservativo. Y el cardenal Carlos Maria Martini, antiguo arzobispo de Milán, pidió en 2008 que se recurriera puntualmente a los condones para prevenir el contagio de sida.

Un cambio de actitud en la Iglesia sólo podía ser impulsado por el Papa. El reciente anuncio podría ser visto también como un éxito de comunicación, ya que a diferencia de lo ocurrido con las declaraciones sobre los condones en su viaje a Africa, esta vez Benedicto impulsó la difusión mediática del mensaje.

Un logro que comparte con Seewald, en todo caso. El libro "Licht der Welt. Der Papst, die Kirche und die Zeichen der Zeit" ("Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos del tiempo") del periodista germano ya parece estar destinado a convertirse en un éxito de ventas. (DPA)

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