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Arqueólogos hallaron un gran muro azteca con cráneos en Ciudad de México

La plataforma, que tendría al menos 34 metros de largo, sería el principal tzompantli de Tenochtitlán, que fuera epicentro de Mesoamérica y hoy está en pleno centro histórico de la capital mexicana.

Jueves 20 de Agosto de 2015

Arqueólogos mexicanos anunciaron hoy el hallazgo de una plataforma de al menos unos 34 metros de largo que podría ser el principal tzompantli, una estructura que los aztecas utilizaban para colocar los cráneos decapitados de sus enemigos.

"Por su ubicación creemos que se trata del Huey Tzompantli, eso es el Gran Tzompantli de Tenochtitlán", capital del imperio azteca, explicó el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, que desde hace casi cuatro décadas trabaja en las exploraciones del Templo Mayor, en Ciudad de México.

El tzompantli fue hallado entre febrero y junio, a dos metros de profundidad bajo un edificio colonial en la periferia del Templo Mayor, principal centro ceremonial de los aztecas.

Los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) suponen que se trata del “Huey Tzompantli” citado en códices como el de Diego Durán, un fraile que relató historias de los aztecas y que indicó la existencia de esa estructura, a la que describió como un muro bajo, alargado, con postes de madera con los cráneos insertados.

El gran tzompantli también está representado en pictografías y dibujos que datan del siglo XVI y que la ubican en la parte poniente del Templo Mayor. Además, ya en 1914 el arqueólogo Manuel Gamio había encontrado en predios cercanos al lugar del hallazgo fragmentos de cráneos que, según Matos Moctezuma, debían ser parte de la estructura.

Por su parte, el arqueólogo Rubén Barrera, director del Programa de Arqueología Urbana, señaló que el hallazgo presentaba las huellas de los postes de madera, además de “mandíbulas y fragmentos de cráneos dispersos” y un elemento circular elaborado de cráneos humanos unidos con argamasa.

“Muchos de los cráneos que encontramos habían sido removidos y alterados en la época colonial (cuando se produjo la destrucción de Tenochtitlán, capital del imperio). Hasta el momento se han encontrado 35 cráneos, pero debe haber decenas de ellos asociados a este espacio”, dijo Barrera, que agregó en su mayoría pertenecen a hombres jóvenes.

El arqueólogo añadió que la argamasa presente en el tzompantli, compuesta de cal, arena y gravilla de tezontle, es diferente a la de los hallados en otros lugares del país, lo que refuerza la idea de que se trata del tzompantli principal.

Los arqueólogos explicaron que el tzompantli, que corresponde a la sexta etapa constructiva del Templo Mayor (1486-1502), tiene una estrecha relación con el juego de pelota que practicaban los aztecas, en el que (de acuerdo con una de las teorías) el equipo perdedor -generalmente enemigos o prisioneros- era sacrificado y sus cráneos decapitados eran colocados en la estructura funeraria. “Principalmente, al tzompantli iban a parar los cráneos de decapitados en diferentes ceremonias y el juego de pelota era considerada como una. El tzompantli se colocaba a la vista antes de empezar el juego, para intimidar a los contrincantes”, sostuvo Matos Moctezuma.

Los especialistas del INAH consideran que lo más importante del hallazgo es la certeza de la ubicación de la estructura, mencionada ampliamente en las fuentes históricas por los conquistadores, como Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo.

El grupo continuará con los trabajos de excavación e investigación, que incluirán análisis de los cráneos encontrados hasta el momento. Asimismo, aseguraron que el objetivo es que las piezas puedan ser exhibidas al público en un futuro.

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