Buenos Aires- La Cámara del Crimen eximió de responsabilidad penal a una joven que tuvo un aborto ilegal y que luego fue denunciada por un médico que la atendió en un hospital porque su vida corría riesgo, confirmaron hoy fuentes judiciales.

Buenos Aires- La Cámara del Crimen eximió de responsabilidad penal a una joven que tuvo un aborto ilegal y que luego fue denunciada por un médico que la atendió en un hospital porque su vida corría riesgo, confirmaron hoy fuentes judiciales.
La Sala VI del tribunal dijo que la presencia de la mujer para tratar las consecuencias de la interrupción ilegal del embarazo equivalía a una confesión del delito, lo que, de acuerdo a la Constitución Nacional, no puede ser usado en su contra.
Los camaristas Marcelo Lucini, Luis Bunge Campos y Gustavo Bruzzone consideraron que la joven necesitaba “inmediata” asistencia médica, pero que “lejos estaba de su ánimo el poner en conocimiento de la autoridad policial el hecho por el cual su vida corría peligro”.
El hecho que generó la causa ocurrió el 21 de noviembre de 2007 en el Hospital Santojanni, en el barrio de Liniers, de esta capital, donde la paciente fue atendida “debido a las complicaciones ocasionadas por maniobras abortivas”.
Los camaristas invocaron antecedentes para afirmar que “no puede instruirse sumario criminal en contra de una mujer que haya causado su propio aborto o consentido en que otro se lo causare, sobre la base de la denuncia efectuada por un profesional del arte de curar que haya conocido el hecho en ejercicio de su profesión”.
Para Lucini, Bruzzone y Bunge Campos el médico que atendió a la joven “no tenía la obligación de denunciar a la autoridad policial sobre la existencia de las maniobras abortivas” ya que, como tomó conocimiento del hecho por su condición de médico, estaba amparado por el “secreto profesional”.
Al anular una resolución de primera instancia, la Sala VI de la Cámara sostuvo que “si una mujer busca auxilio médico porque se siente herida en su organismo, a veces con verdadero peligro de muerte, lo hace desesperada, acosada por la necesidad, forzada a ello contra su propia voluntad”. (Télam)



Por Claudio Berón