El gigante del comercio electrónico Amazon va a despedir unos 10.000 trabajadores, según The New York Times. Amazon tiene en todo el mundo 1,5 millones de empleados y es una de las mayores empleadoras de Estados Unidos. Este sería el mayor recorte en la historia de la empresa y representa aproximadamente el 3% de los empleados de Amazon en EEUU y menos del 1% de su plantilla global de más de 1,5 millones. El recorte se suma a otros similares en otras grandes empresas tecnológicas en las últimas semanas: Meta, Twitter y otras menos conocidas.
Amazon, como otras tecnológicas, perdió en los últimos meses gran parte de su valor, en su caso el 40% en la Bolsa. Esto la llevó a decidir el recorte de 10.000 puestos en los próximos días. Los recortes afectarán sobre todo a su división de dispositivos, encargada de productos como los parlantes Echo o los libros electrónicos Kindle o el asistente virtual Alexa. También habrá recortes en recursos humanos o el equipo que se encarga de las tiendas físicas que el gigante del comercio electrónico empezó a abrir en varias ciudades.
La compañía voló en la Bolsa durante la pandemia de Covid-19, gracias al aumento de las compras por Internet, pero se enfrenta ahora a un clima económico complejo, con la posibilidad de una recesión, elevada inflación y un exceso de inventario y capacidad de almacenaje, dado que tuvo que reforzar su división de logística y abrir nuevos almacenes para hacer frente a la mayor demanda durante la pandemia.
Amazon se suma así a otras compañías tecnológicas que han realizado ajustes de plantilla en las últimas semanas, como Meta, que echó a 11.000 trabajadores, o Twitter, que tras la llegada de Musk prescindió la mitad de su plantilla, cerca de 3.700 empleados.
Crisis del sector
Twitter anunció la pasada semana el despido de la mitad de sus 7.500 empleados. El mismo día, también en San Francisco, Lyft, competidora de Uber, despidió a 650 de sus 5.000 empleados mientras que Stripe, empresa de software para pagos electrónicos, despedía a 1.120 trabajadores. Pese a la inflación y las tasas de interés en alza, la economía estadounidense volvió a crecer entre julio y septiembre. La mejora del mercado laboral fue notoria, con 263.000 nuevos empleados en octubre y un descenso del desempleo al 3,5%.
Sin embargo, la recuperación postpandémica de algunos sectores tradicionales se vio acompañada por una fuerte caída de las tecnológicas: un desplome de los beneficios que está acompañado de una paralización de las contrataciones, como se pudo ver en el pasado verano boreal en Amazon y Google, y de oleadas de despidos más o menos masivos como los de los últimos días.
El 9 de noviembre, Meta (Facebook) anunció una fuerte reducción de su plantilla, después de haber perdido hasta el 70% de su valor bursátil en el último año. Mark Zuckerberg anunció el mayor despido colectivo de su historia. En total el 13% de la plantilla de Facebook fue despedida, 11.000 empleados. Los mercados la castigan porque la facturación y los beneficios de la publicidad, que habían crecido desmesuradamente en los últimos años, se están desplomando mientras el grupo sigue invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en el Metaverso, que tiene un futuro incierto.
Mark Zuckerberg ya ha dicho que no piensa dar un paso atrás en este frente que considera esencial para el futuro de la empresa que fundó, pero ha avanzado que Meta se apretará el cinturón en sus negocios tradicionales. El ajuste excluyó a los grandes laboratorios de investigación y desarrollo que Zuckerberg considera intocables.
Los despidos están llegando a los ámbitos más dispares de la industria tecnológica. Se están produciendo recortes en empresas electrónicas históricas, como Philips (despidió 4.000 empleados en Estados Unidos y Holanda) o DataRobot, que ha hecho lo mismo en Boston con 260 trabajadores.
¿Son los despidos un ajuste natural tras años de pandemia en los que la economía digital ha crecido a pasos agigantados?, ¿O se está ante una crisis estructural como la del año 2000, cuando estalló la primera burbuja tecnológica? La realidad es que esta crisis probablemente suma dos fenómenos. Por un lado, hay una desaceleración después de la pandemia, cuando se potenció el uso de muchos servicios online. Ahora se vuelve a practicar más deportes al aire libre y se piden menos comidas a domicilio tras la reapertura de los restaurantes; se eligen los muebles en los comercios en lugar de comprarlos por internet. Pero esto parece ser sólo un factor que acentúa y agrava una crisis provocada por el sobredimensionamiento del sector, que viene desde hace tiempo.
Esto parece confirmarse por el hecho de que incluso grandes industrias estratégicas de semiconductores como Intel están en crisis (Intel perdió la mitad de su valor en un año y al parecer se está preparando para reducir su plantilla un 20%.
Pese a todo, las tres grandes tecnológicas, Microsoft, Amazon y Google, aunque dejaron de contratar y hecho algunos recortes, por el momento no parecen estar preparando despidos masivos. Las tres atribuyen gran parte de la reducción de beneficios a la desaceleración de sus actividades en la nube. Apple es un ejemplo distinto. Se enfrenta a problemas de otro tipo: el recorte de la producción de iPhone debido a la nueva ola de Covid en China y las medidas draconianas que toma el gobierno chino. Y en los próximos años Apple tendrá que enfrentarse a problemas logísticos derivados del traslado de gran parte de su producción de China a otros países asiáticos, medida que decidió por razones económicas y geoestratégicas.