Un nuevo estudio científico sostiene que el eslabón perdido entre las ballenas y
los mamíferos en tierra es un animal del tamaño de un mapache similar a una especie de ciervo sin
cornamenta y con cola larga. O quizás una rata gigante de patas largas.
La criatura es denominada Indohyus. Fósiles recientemente
excavados revelan algunas similitudes evolutivas cruciales con los cetáceos, como las ballenas,
delfines y marsopas.
Durante años el hipopótamo ha sido el principal candidato a
rellenar ese eslabón perdido, en parte por el parecido ADN y algunos rasgos de la ballena.
Algunos científicos se mostraron escépticos con el nuevo
estudio de un profesor de anatomía de Ohio, cuyas conclusiones se publican en la última edición de
la revista Nature.
Estos fósiles apuntan al Indohyus. El animal es un "eslabón
perdido" para las hermanas de las antiguas ballenas, dijo Hans Thewissen, investigador y profesor
de anatomía de la facultad de Medicina de las Universidades de Northeastern Ohio.
El Indohyus tenía una piel mucho más gruesa que otros
mamíferos de su tamaño. Thewissen y sus colegas argumentan que no es cierto, como se pensaba hasta
ahora, que las ballenas se hicieron acuáticas para comer pescado, dado que este animal se movía en
el agua pero se alimentaba de plantas. Su cambio de dieta hacia la caza de animales llegó más
tarde.
Como prueba de que un pequeño ciervo puede vivir en el
agua, los investigadores recuerdan que existe en África una especie que tiene algunas similitudes
con el ancestro de las ballenas. Se trata del Chevrotain acuático africano, conocido como el
ciervo-ratón, que salta al agua y es capaz de permanecer largo tiempo sin salir.
Thewissen, quien ya publicó estudios sobre fósiles que dijo
eran los de la primera ballena anfibia y sobre el esqueleto de la ballena más antigua de la que se
tenga data, estudió cientos de huesos de los Indohyus descubiertos en la región Cachemira de la
India. Así obtuvo el esqueleto de una criatura de hace 48 millones de años.
Lo que vincula al Indohyus con la ballena es un hueso de la
oreja, sólo visto entre los cetáceos. Además, un examen de la dentadura muestra que la criatura
pasó mucho tiempo en el agua y probablemente se alimentaba ahí.
Asimismo, la posición de algunos molares y su forma también
conectan a los Indohyus con las primeras ballenas que tienen unos 50 millones de años, dijo
Thewissen.
"Las primeras ballenas no se parecían en nada a las
actuales", dijo Thewissen. "Aparentaban una mezcla de cerdo con perro", aseguró. Luego perdieron
sus patas y habilidad para caminar.
Este científico ya consiguió en 2001 descubrir el primer esqueleto de la
Pakicetus attocki, la especie de ballena más antigua de la que se tienen datos y que da muestras,
junto a la Ambulocetus, de las primeras vivencias de esta familia de animales en el medio acuático.
(AP)