El número de adictos a las drogas en Afganistán, el mayor productor mundial de heroína del mundo, se elevó a un millón en los últimos años, según un estudio de la Oficina de la ONU para la Droga y el Delito (Onudd) presentado ayer en Kabul.

El número de adictos a las drogas en Afganistán, el mayor productor mundial de heroína del mundo, se elevó a un millón en los últimos años, según un estudio de la Oficina de la ONU para la Droga y el Delito (Onudd) presentado ayer en Kabul.
En rueda de prensa en Kabul junto a otros responsables de las Naciones Unidas y del gobierno afgano, el director ejecutivo de la Onudd, Antonio María Costa, reveló que un millón de afganos entre 15 y 64 años son drogadependientes. "Mucho se ha dicho y escrito de Afganistán como principal productor de drogas que causa estragos en la salud mundial. Es hora de reconocer que la misma tragedia está ocurriendo también en Afganistán, que es ahora uno de los principales consumidores de su propio opio", expresó Costa.
Muchos "se drogan para medicarse contra las penurias de la vida", dijo el funcionario, quien precisó que una buena parte de los adictos comenzaron a consumir narcóticos en sus tiempos de exiliados en Pakistán o Irán, países que acogieron al grueso de los afganos huidos tras la invasión soviética en 1979.
Afganistán es el principal país productor de la amapola de la que se extraen el opio y la heroína, de la que vive buena parte del campesinado afgano, sobre todo en el sur del país.
Su exportación sirve para financiar en torno al 15 por ciento de las actividades de la insurgencia talibán, activa en el sur y este afganos.
"La cara humana del problema de las drogas en Afganistán no se ve sólo en las calles de Moscú, Londres o París. Está en los ojos de sus propios ciudadanos, que dependen de una dosis diaria de opio y heroína sobre todo, pero también de cannabis, calmantes y tranquilizantes", dijo Costa.
"Después de tres décadas de guerra, la disponibilidad ilimitada de narcóticos baratos y el acceso limitado a tratamientos ha creado un gran problema de adicción en Afganistán, que va en aumento", alertó.
Costa añadió que la adicción a los narcóticos ha causado más problemas médicos (mencionó la expansión del sida y otras enfermedades de transmisión por vía sanguínea) y sociales, con un aumento del delito y los accidentes y una pérdida de productividad laboral.
Para el director de la Onudd, resultó especialmente impactante constatar que el 50 por ciento de los consumidores de opio en el norte y sur del país también se lo dan a sus hijos, lo que "amenaza con condenar a la siguiente generación de afganos a una vida de adicción". (DPA)



Por Lucas Vitantonio

