La historia o las historias de los pueblos suelen brotar de la memoria y la palabra de los adultos. Los recuerdos, las anécdotas, los personajes se transmiten de generación en generación y van constituyendo la identidad, los rasgos de cada lugar. En Funes, en los últimos años, las cosas se vienen dando de otra manera.
Desde fines del siglo 19 fueron llegando distintas inmigraciones, la última, que puede ubicarse a principios del 2000 _y que se profundizó en la última década_ cambió el orden hasta de los relatos. Porque ahora son los chicos nacidos y/o criados desde hace poco tiempo en el Jardín de la Provincia los que les cuentan a sus padres la biografía de esta ciudad. Porque esos padres, la mayoría rosarinos, saben bastante poco de aquellos comienzos en los que Funes era Villa San José.
Aquel pasado que se parece, poco y nada, a este presente.
En la estación de trenes hay un lugar muy especial para los funenses que atesora recuerdos y vivencias de otros tiempos. Y que al mismo tiempo tiene una vitalidad mucho más parecida al Funes actual: el Museo Municipal Juan Murray.
En 1997 surge la idea de crear el museo por deseo y empuje de un grupo de ex ferroviarios que querían preservar objetos y memorias de la estación de trenes y sus trabajadores de antaño.
Pero ese sueño no se concretó hasta diez años después, cuando el museo por fin abrió sus puertas. Esa comisión inicial había sido liderada por el nieto de Juan Murray. ¿Quién era, justamente, el señor a quien debe su nombre el museo? Un ferroviario, nacido en Escocia, que trabajaba en la estación Rosario Norte y que luego de tener un accidente fue trasladado a estas tierras, distantes unos 15 km de la gran ciudad, y donde fue el primer jefe de la estación.
Por entonces había apenas una estación de trenes y cinco estancias.
Funes, que es ciudad desde 1991, empezó a escribir sus primeros pasos allá por 1869 cuando aún era tierra de indígenas.
Aquellos loteos fueron pasando de las manos de Lorenzo Villarruel al Coronel Dámaso Centeno y después (entre 1861 y 1862), mediante remate público, una porción importante fue adquirida por José Ávila, padre de doña Modesta Ávila.
En 1875 se hace realidad la fundación del pueblo. Y poco después le cambian el nombre por Funes, en honor al médico Pedro Lino Funes.
El Murray, como le dicen los habitantes, tiene registros fotográficos, documentos y piezas materiales que fueron recuperados o donados por pobladores y que están relacionados tanto con la historia ferroviaria como de la ciudad. Con imágenes y objetos en el museo se reconstruye el pasado de Funes.
Jésica Savino es la directora del Museo Municipal Juan Murray. Estudió Bellas Artes en Santa Fe y Museología en Rosario. En el 2000 llegó a la ciudad y se enamoró de este lugar. "Mi hijo es funense", cuenta con orgullo.
Del Funes de hace más de dos décadas recuerdo que iba en bicicleta por la zona donde están ahora los Funes Hills y recién estaban plantando las palmeras. Ahora pasás y es impresionante el nivel de urbanización", le dice a este diario, dando una idea del crecimiento inmenso que tuvo la zona.
"En verano recibimos en el museo a gente de Funes que viene de visita y que hace años que está viviendo afuera y no pueden creer la transformación".
"Ellos dejaron un pueblo y se encontraron con una ciudad que cambia día a día", agrega Jésica, que tiene una larga trayectoria como profesional, se unió en 2007 al proyecto de restauración del edificio del Murray y al plan del nuevo museo.
"Allí empezamos a armar el guión". Porque todo museo tiene guiones donde se asientan las ideas, los temas, el recorrido de un determinado espacio o de una exposición. "Si bien el objetivo era sostener el museo ferroviario ampliamos la propuesta, porque no había un lugar que contara la historia de Funes", señala.
"Con el tiempo fue creciendo y mucho. Al principio eran tres salas. Luego se hizo la sala temporaria que nos permite cambiar las muestras, hacer conferencias, ofrecer talleres, conciertos, lo que le da otra dinámica. Ya son actividades habituales y los habitantes se van apropiando de todas las propuestas".
En 2023 la muestra del artista Milo Lockett que se exhibió durante dos meses hizo que la convocatoria realmente estallara. Llegó muchísima gente de Rosario al museo: colegios, familias, grupos de jóvenes. Fue un impulso para que más y más personas conocieran Funes y volvieran al poco tiempo a disfrutar de sus calles, sus bares, sus plazas y todo lo que ofrece, en especial, los fines de semana.
Conociendo la zona
Jésica destaca como otro hecho relevante que el crecimiento de la institución se vio beneficiado con la puesta en valor del Paseo de la Estación que está llevando adelante la actual gestión del intendente Santacroce. La refuncionalización del Galpón Municipal para actividades culturales, la creación del auditorio, la agenda de espectáculos que se desarrollan los fines de semana, la incorporación de mobiliarios e iluminación en todo el predio, permiten que tanto las escuelas como el público visitante, puedan disfrutar y apropiarse del espacio público.
El Murray ofrece propuestas de muestras históricas y de artistas locales, que tiene prioridad, pero no solo hay muestras de funenses sino que la oferta es muy variada y atractiva.
"La nueva museología te invita a que el patrimonio se renueve en forma constante, con guiones curatoriales nuevos, y nosotros trabajamos en forma constante en ese sentido", dijo la directora, que invita a los funenses a seguir acercándose y a quienes viven en otras ciudades de la zona a que ingresen a la página del Museo Murray para conocer todas las actividades.
Mientras recorre con entusiasmo las salas, asegura: "Hay mucho para ver, sentir y recordar. Lo curioso es que hoy son los chicos, que tanto nos visitan, los que le cuentan la historia de Funes a sus padres".