En el Mundial 2002, un fatídico tiro libre de un tal Svensson se clavó en el arco argentino y
nos despertó a todos de un sueño que se convirtió en pesadilla. Los jugadores hicieron las valijas
con lágrimas, las mismas que derramó Nicolás aquella mañana del 12 de junio frente al televisor de
su casa porteña. Su padre, el actor Guillermo Francella, revive la anécdota para explicar su pasión
mundialista, la misma que mostró en Alemania 2006 o aquí, en Polokwane, sentado en la platea alta,
de frente a Diego Maradona. “Nico era chiquito y estaba llorando. Le prometí en ese momento
que íbamos a ir al Mundial de Alemania 2006 juntos. Y él me preguntó: ‘¿de verdad?’.
Fuimos, y para mí y para mi hijo fue un sueño cumplido”, rememora.
Esta vez, los cálculos fueron diferentes. Quizás esperanzados con la producción del equipo, o
beneficiados por un calendario que abandonó los caprichosos horarios, o en una de ésas por una
conjunción de ambos factores, Guillermo y Nicolás Francella volvieron a ser testigos de una Copa
del Mundo. Tampoco hay que olvidar que el hombre de los ojos celestes forma parte de un logro que
muchos cabuleros creen ley. Este año, El secreto de sus ojos obtuvo el Oscar a “Mejor
Película Extranjera”. La anterior estatuilla que la Academia de Hollywood entregó a una
producción argentina fue en 1986, con La historia oficial. Para algunos es sólo una coincidencia,
para otros una señal del cielo. De todas maneras, Francella sabía que iba a estar presente aquí
mucho antes del premio.
Padre e hijo llegaron a Sudáfrica un día antes del tercer partido de la ronda inicial contra los
griegos, el lunes 21. Allí, en la tribuna, ambos se fundieron en varios abrazos a lo largo del
partido, y uno más prolongado cuando se oyó el pitazo final. Guillermo con camiseta y bufanda
albicelestes; Nicolás con camiseta y camperón del Seleccionado, los dos lucieron colores que aman,
dado su fanatismo por Racing Club.
–¿Cómo gestaron este viaje?
–Con Nicolás teníamos previsto este viaje desde hace mucho tiempo, desde el último
Mundial. Pero en esta oportunidad, en vez de ver la primera fase, como el pasado, decidimos hacer
tercer partido, octavos y cuartos.
–¿Y después? No me diga que se vuelve.
–Por mi trabajo y la facultad de él, no podemos seguir. La verdad es que no sé cómo vamos
a hacer si llegamos a la final. Creo que vamos a venir igual.
Conversar con Francella de fútbol es hacerlo con alguien que sabe, o al menos que suele ser
espectador de este deporte con cierta regularidad. A diferencia de otros famosos que suelen
acompañar a la Selección y no saben si el balón es blanco o simplemente un conejo, el actor se
predispone de la mejor manera para evaluar el rendimiento del equipo, para emitir juicios de
hincha. Lo mismo que podría suceder en cualquier café de Villa del Parque, barrio que lo vio nacer.
Lo mismo pero diferente, ya que el frío de Polokwane es el más caliente del mundo.
–¿Cómo vivió el partido?
–Estoy muy entusiasmado. Le tengo muchísima fe a la Selección de Diego, a lo que está
pasando con este equipo. Ahora me muero por ver a los panqueques que se van a dar vuelta, porque la
verdad es ésa: se dan vuelta como una media.
–¿Usted es de los que siempre apoyó?
–Lo he apoyado siempre a Diego. Aunque no jugó bien en las eliminatorias, sabía que esto
iba a pasar. Yo sabía que se iba a generar esta mística una vez terminada esa presión.
–La gente está muy ilusionada también.
–Es impresionante cómo está. Empezaron a venir a Sudáfrica aquellos que no querían
venir.
–¿Qué le pareció el equipo?
–Desde el arranque no anduvo bien, pero después empezó a tener la pelota y al final me
encantó cómo jugó Argentina. Me gustó mucho (Javier) Pastore, se encontró con Lio (Messi) todo el
tiempo, me hubiera gustado que hiciera el gol (Diego) Milito. Más allá de mi amor por Racing, creo
que se lo merecía por el gran número 9 que es. Se pudo resarcir bien (Martín) Demichelis con lo que
le había pasado. Y como corolario final el gol de Martín (Palermo).
La sede Polokwane queda cerca del Parque Nacional Kruger, donde se puede ver la fauna de la
sabana africana en todo su esplendor. De hecho, muchos argentinos aprovecharon esa excursión para
pasar la noche dentro del parque y abaratar costos. En vez de hacer noche en Polokwane (que tampoco
ofrece tantas alternativas para pernoctar) decidieron instalarse en carpas con ese exótico
paisaje.
Susana Giménez, por ejemplo, realizó un safari por una reserva cercana a Johanesburgo; el
periodista Gonzalo Bonadeo mostró en su programa una nota rodeado de elefantes de todos los
tamaños; hasta la barra de Independiente pagó esa excursión y la hizo en dos camiones diferentes
ante la azorada mirada de turistas europeos. Francella no descarta vivir la experiencia, pero aquí
sus prioridades son otras: “Puedo ir a algún safari, pero eso depende mucho de cómo nos
tengamos que mover en Sudáfrica de acuerdo a las ciudades donde juegue la Selección”.