En un contexto donde el cambio climático está siendo cuestionado por diversos líderes en todo el mundo y el discurso negacionista pareciera tomar fuerza en la sociedad, el surgimiento de nuevas empresas innovadoras ligadas a un desarrollo más sostenible, que buscan hacer frente a problemáticas ambientales, gana cada vez más espacio dentro del sector productivo.
Nuevas ideas que buscan escalar en los mercados, al mismo tiempo que brindan soluciones a problemáticas ambientales. En nuestro país, donde cerca de una quinta parte del PBI proviene de la cadena agroindustrial, las startups ligadas al agro toman un rol fundamental.
Argentina se consolidó en los últimos años como uno de los principales polos de innovación tecnológica de América Latina. Con uno de los ecosistemas emprendedores más dinámicos de la región, una fuerte tradición ligada al sector agropecuario y un creciente desarrollo de talentos, el país comenzó a ver el surgimiento de startups que combinan tecnología, sostenibilidad y producción. Estas empresas no solo representan nuevas oportunidades económicas, sino también herramientas clave para enfrentar algunos de los principales desafíos ambientales de la actualidad.
Entre las nuevas “agtech” —startups orientadas a la innovación agropecuaria— aquellas donde la sostenibilidad ocupa un lugar central comenzaron a posicionarse como actores relevantes frente a los desafíos ambientales del sector. La necesidad de reducir costos y aumentar la eficiencia en la actividad agroindustrial, buscando generar más bienes y recursos con menor impacto, se transformó en un desafío global que afecta particularmente a la Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de productos y derivados del agro.
La cadena agroindustrial forma parte de la identidad productiva nacional y constituye uno de los principales motores de generación de divisas, empleo y exportaciones del país. Sin embargo, también enfrenta crecientes exigencias internacionales en materia ambiental. Los mercados internacionales demandan hace ya años -y cada vez más- productos con certificaciones sostenibles, menor huella de carbono y procesos transparentes. En ese contexto, la innovación tecnológica y las soluciones desarrolladas por muchas de estas startups también favorecen la inserción internacional y la competitividad en mercados cada vez más restrictivos.
Muchos de estos proyectos nacen de jóvenes emprendedores, surgen en universidades o centros de investigación que identifican problemáticas concretas y buscan soluciones. Ante la necesidad de financiamiento para lograr la escalabilidad de los mismos, aparecen fondos de inversión privados que invierten en aquellas startups que consideran de interés. Un caso de estos es Innventure, un fondo venture capital que reúne a productores, empresarios e inversores, para financiar emprendimientos del sector AgriFoodTech, donde muchos de los proyectos cuentan con un fuerte foco sustentable.
Desde el desarrollo de bioinsumos que reemplazan agroquímicos tradicionales, hasta iniciativas vinculadas a la trazabilidad de productos o plataformas de monitoreo satelital para optimizar recursos y reducir desperdicios, el abanico dentro de este ecosistema innovador es amplio y continúa en expansión. A su vez, el crecimiento de fondos orientados e interesados en financiar y hacer crecer estas empresas, como Innventure, refleja cómo la innovación aplicada al agro empieza a despertar un fuerte interés en el sector productivo y empresarial argentino.
En tiempos donde muchas veces se plantea una dicotomía entre producción y cuidado ambiental, las startups argentinas vinculadas a la sostenibilidad muestran que ambos caminos pueden complementarse. Innovar para producir con mayor eficiencia y menor impacto ambiental aparece, cada vez más, como una estrategia económica y productiva de largo plazo.