El caso de Nara Giselle Acosta, la mujer que fue hallada sin vida dentro un jacuzzi en una habitación del hotel Plaza Real, de Santa Fe al 1600, tuvo este viernes un giro inesperado. Ezequiel Maximiliano Méndez, pareja de la mujer y quien fue imputado en mayo como autor de femicidio, recuperó la libertad al aparecer beneficiado por una pericia técnica realizada en su teléfono celular, donde figuran mensajes que lo desvincularían de esa acusación.
Fuentes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) señalaron que este viernes se llevó a cabo la audiencia de revisión de la medida de prisión preventiva en la que se encontraba Méndez, sobre quien pesa una imputación como autor de homicidio calificado por el vínculo en concurso ideal con femicidio.
En el trámite procesal realizado hoy, el juez de Primera Instancia Pablo Pinto no hizo lugar al pedido de sobreseimiento realizado por el defensor de Méndez, pero dispuso su libertad con restricciones mientras avanza la investigación del caso. Méndez deberá fijar domicilio fijo, tiene prohibido salir del país y su pasaporte continuará retenido en el MPA.
Según fuentes judiciales, la autopsia que se realizó al cuerpo de Acosta constató que la muerte se produjo el 17 de abril de 24 a 36 horas antes de su hallazgo, es decir al día siguiente. Ese examen no pudo determinar la causa de deceso por el avanzado estado de descomposición en que se encontraba el cuerpo, ya que estuvo sumergido en agua entre 24 a 36 horas a una temperatura de 36 grados. Los exámenes toxicológicos dieron cuenta de la presencia de estupefacientes en el organismo de la mujer.
>> Leer más: La muerte de una mujer en un hotel céntrico: rastros de crack en la habitación y buscan a un hombre
Pero la pericia que terminó beneficiando a Méndez fue la que se hizo sobre su teléfono celular. Voceros del MPA indicaron que en ese examen técnico se constató que Acosta había enviado mensajes a Méndez minutos antes de que el hombre abandonara el Hotel Plaza Real en su auto particular. Esas comunicaciones fueron corroboradas por pericias de impacto de antena y sectorización de telefonía celular, que corroboraron que Méndez se encontraba en su automóvil al momento de que esos mensajes fueron enviados. Por eso, el juez Pinto otorgó la libertad, aunque la causa no está cerrada.
Según se pudo probar en la investigación, Acosta y Méndez, ambos oriundos de Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, habían llegado a Rosario el 13 de abril con la intención de pasar unos días de descanso. La pareja se alojó en la habitación 801 del Hotel Plaza Real, de Santa Fe al 1600.
>> Leer más: Imputan por femicidio a la pareja de la mujer que apareció muerta en un hotel céntrico
Lo cierto es que, de acuerdo a lo que se constató en la pesquisa, Méndez se retiró del hotel en su auto particular el 17 de abril y la muerte de la mujer se describió un día después. Eso sucedió cuando el personal del hotel advirtió que la pareja no aparecía en la jornada en que debía abandonar el cuarto y hacer el check out. Un empleado fue hasta la habitación, pero como nadie respondía a los llamados se realizó el ingreso, forzando la puerta. Así se descubrió que Acosta yacía muerta dentro del jacuzzi, sumergida en agua.