
El cine de María Luisa Bemberg suele ser injustamente soslayado. La directora, fallecida en 1995, dirigió y escribió algunas de las películas más claramente reivindicativas del lugar de la mujer. De hecho fue una de las fundadoras de la Unión Feminista Argentina, una inquietud que comenzó a mostrar en los cortos "El mundo de la mujer" (1972) y "Juguetes" (1978).
Cuando dio el salto al largometraje no dejó de sorprender en plena dictadura con "Momentos", y le siguieron "Señora de nadie", "Camila", "Miss Mary" y "Yo, la peor de todas". Su último filme -todos se pueden ver completos online en marialuisabemberg.com- fue "De eso no se habla", protagonizado por Marcello Mastroianni, Luisina Brando y Alejandra Podestá.
Podestá, sin ninguna experiencia previa en la actuación, fascinó a todo el elenco con su trabajo. Su final fue trágico: murió casi aislada del mundo y fue asesinada en su casa. "Un sueño hermoso" recorre la vida de Podestá y aborda con delicadeza los aspectos más íntimos de la actriz. El director Tomás de Leone intentó profundizar en la personalidad de la protagonista y explorar la hipótesis de que podría haber tenido un final feliz. La poesía del filme radica en proponer que, como todos los personajes femeninos de Bemberg, Podestá, bien o mal, no eligió su destino, pero sí su propio camino.
Por Rodolfo Bella
"Hacer la vida", retrato fallido de la pulsión del deseo
“Hacer la vida” propone una historia coral donde la insatisfacción y la búsqueda del deseo son el común denominador de los personajes. Así desfilan, desde una pareja que deposita todo su amor en Aquiles, su perro, pero en verdad ambos ocultan el vacío que sienten, especialmente la mujer, por no poder tener un hijo. Ella se vinculará con una joven humilde que está por ser mamá y no desea tener al bebé, al tiempo que después conocerá a La Rusa, quien espera a su marido de Ucrania, que nunca va a llegar. Un buen día a La Rusa se le ocurre compartir un momento íntimo con Lorenzo (el actor rosarino Pablo Razuk), pero este muchacho tímido y solitario tiene deseos poco convencionales. Todos conviven en una pensión, con un guiño a los conventillos de Alberto Vacarezza en “El conventillo de la Paloma”. Lo que pasa es que esto dista de ser un sainete festivo. Apenas zafa en esta ensalada forzada de temáticas vinculares Lucy (Señorita Bimbo), una mujer que elige prostituirse para despegarse de su madre (Luisa Kuliok), pero la credibilidad del personaje se caerá a pedazos cuando le cuente a uno de sus clientes que su hijo se llama Mick porque tuvo una noche de pasión con Jagger. Las actuaciones son flojísimas, no hay tensión dramática, la ambientación también falla y el guión es insostenible.
Por Pedro Squillaci




