Escenario

No Te Va Gustar: "Ninguna revolución se va a dar a medias"

El líder de la banda, Emiliano Brancciari, habló sobre el impresionante éxito del grupo, que hoy cierra una serie de tres shows en El círculo con entradas agotadas. En noviembre vuelven a Rosario.

Domingo 04 de Agosto de 2019

En un año donde la recesión golpea como nunca, y mientras algunos espectáculos se cancelan o tambalean, No Te Va Gustar (NTVG) es la gran excepción a la regla. La banda uruguaya liderada por Emiliano Brancciari termina de confirmar ahora que su convocatoria y su éxito van más allá de cualquier contexto. Hoy el grupo cierra su serie de tres shows en el teatro El Círculo con entradas agotadas, y el 24 de noviembre volverá a Rosario en el marco de su actual gira, un tour que celebra sus 25 años de carrera con recitales acústicos.

NTVG empezó el 2019 con dos ediciones: "Otras canciones", un álbum unplugged que revisa su extensa historia, y "Memorias del olvido", la primera biografía oficial de la banda. La gira acústica ya registró seis noches a sala llena en el teatro Gran Rex de Buenos Aires y seguirá por el interior de Argentina, Uruguay, Colombia y México. Como ocurrió en Rosario, muchos shows ya colgaron el cartelito de "no hay más localidades".

El crecimiento del grupo fue paulatino, pero en los últimos años los números se dispararon: sus discos fueron Oro y Platino en Uruguay y Argentina, tienen más de un millón de oyentes en Spotify y suman más de 200 millones de visualizaciones en YouTube. En 2015 llenaron dos veces el estadio de Vélez, y siempre son un éxito asegurado en el Luna Park, el Hipódromo de Palermo o el Gran Rex.

Antes de llegar a Rosario, Emiliano Brancciari habló con Escenario sobre las razones de este suceso, los comienzos de la banda, la fuerza para superar momentos difíciles y su decidido apoyo al movimiento feminista.

—La convocatoria de la banda en esta gira es impresionante. ¿Por qué creés que se dan el lujo de agotar entradas en una época de recesión?

—No lo sé (risas). Tenemos un vínculo muy fuerte con el público argentino y Rosario es una ciudad en donde nos sentimos muy queridos. La situación económica es muy compleja, pero mucha gente hace un gran esfuerzo para poder acompañarnos. Creo que en estos momentos difíciles la gente busca abstraerse un poco y encontrar una respuesta en otras cosas que no encuentra en el día a día. Además ahora estamos de gira con un espectáculo totalmente nuevo, que nos tiene muy motivados, y tocar en un teatro como El Círculo está buenísimo. Es la primera vez que actuamos ahí y el ámbito en sí ya es genial. Esta gira es sólo en teatros, toda una novedad para nosotros.

—¿Por qué pensás que conectan con un público tan masivo?

—Tal vez la empatía se dé a través de las letras. Una amiga me dijo una vez que mis canciones están escritas desde el lugar del loser (perdedor). Uno cuando escribe no repara en esas cosas, pero puede ser. Puede que la gente se sienta comprendida a través de las letras o el mensaje que le llegue de las canciones. Y sentirse comprendido es una experiencia fuerte.

—El disco "Otras canciones" estaba pensado como un MTV Unplugged. Pero después lo sacaron ustedes por su cuenta. ¿Por qué se dio ese cambio? ¿Y por qué apostaron al formato acústico?

—Siempre tuvimos la intención de grabar un acústico, pero estábamos esperando el momento adecuado y tener un repertorio amplio para poder elegir. Cuando cumplimos 25 años como banda arrancó un tiempo de revisión y nos pareció que era la ocasión propicia para mirar hacia atrás y reversionar algunas canciones. Entonces nos llegó la propuesta de MTV y le dijimos que sí, que era una buena idea. Después, por cuestiones ajenas a nosotros, el proyecto se cayó por problemas entre MTV y Telefe Argentina. La salida que encontramos fue hacerlo de forma independiente, porque estábamos entusiasmados y ya teníamos el equipo ideal para grabarlo. Creo que de forma independiente pudimos hacerlo mejor, porque no tuvimos que dar explicaciones ni ceder en nada ni ante nadie. Incluso creo que pudimos hacerlo en mejores condiciones.

—También arrancaron el año con el lanzamiento de la biografía "Memorias del olvido". ¿Qué los motivó a editar su historia? ¿Qué descubrieron en el proceso del libro?

—El libro lo preparamos para el aniversario, al igual que el disco. Queríamos que fuera un libro honesto, que contara las batallas ganadas pero las perdidas también. No queríamos mostrarnos como superhéroes, porque no lo somos. Queríamos que fuera creíble. Quedamos muy satisfechos con el resultado y descubrimos un montón de cosas, como la visión distinta de los compañeros sobre un mismo hecho. Uno va viviendo su propia realidad y las cosas que no se hablan quedan en la memoria como uno las vivió. Años después te enterás cómo vivió un compañero ese mismo episodio y es revelador. El proceso fue súper enriquecedor para nosotros. Fue una especie de terapia (risas). Y también nos dio la posibilidad de recordar momentos que había olvidado.

—¿Alguna vez imaginaste que la banda iba a sumar 25 años de carrera? ¿Lo anhelaste?

—Sí, el año pasado (risas). No, la verdad que no. Siempre nos pusimos metas cortas y realizables. Ambiciosas, sí, pero a un año y medio como mucho. Nunca pensamos que todo esto iba a pasar: tocar en tantos países y editar todos los discos que tenemos. No lo teníamos planeado, aunque es cierto que trabajamos mucho para eso. Siempre intentamos superarnos y vivir cada momento como único, y así fue pasando el tiempo. Nunca estuvimos obsesionados con planificar mucho hacia adelante.

—¿Cómo recordás hoy el 24 de junio de 1994, la primera vez que la banda subió a un escenario?

—La recuerdo como la noche más fría de mi vida (risas), porque hacía un frío tremendo y tocábamos al aire libre, y se fue haciendo muy tarde y seguíamos ahí. Recuerdo a todos nuestros amigos, una barra muy musical, de donde salieron varios grupos, y estábamos todos ahí en una placita. Me provoca mucha ternura recordarlo. El único recuerdo ingrato de ese día fue lo de Maradona. Ese fue el famoso día en que la enfermera se lo lleva de la mano a Maradona (en el Mundial de Estados Unidos). Hacía poco que yo vivía en Uruguay y ver eso en la tele me dolió mucho.

—¿Qué música escuchabas por ese entonces?

—Me gustaba de todo, desde el punk hasta el reggae. Escuchábamos Sumo, los Redondos, Soda Stereo, Charly García, mucho rock argentino. Y también escuchábamos a los clásicos: Creedence, los Beatles, los Rolling Stones. Por esa época además empezábamos a escuchar a Rubén Blades. Es como que se nos abrió un abanico de estilos, y por eso formamos la banda que formamos: un grupo que no se ponía límites a la hora de crear y al que le gustaba un montón de música y no un solo género.

—En 2012 ustedes atravesaron un momento dramático con la pérdida de un integrante (el tecladista Marcel Curuchet falleció después de un accidente en EEUU). ¿Cómo fue la decisión de seguir?

—En ese momento nos dio fuerza la inercia, no lo hicimos muy a conciencia. Lo hicimos arbitrariamente. Ninguno tenía ganas de nada, pero nos pusimos una fecha y dijimos: a partir de acá vamos a seguir tocando y veremos qué nos pasa. Y la verdad es que es lo mejor que pudimos haber hecho porque nos fuimos curando entre nosotros, dándonos apoyo arriba del escenario. La gente nos apoyó mucho también, nos arropó en los conciertos y fuera de ellos. Seguir terminó siendo la mejor decisión, porque si hubiéramos dejado de tocar hubiese sido un doble golpe: hubiésemos dejado de hacer lo que más nos gusta sumado a la pérdida. Por suerte decidimos bien.

—Ustedes escribieron canciones como "Nunca más a mi lado" e "Ilegal", que hace años expusieron temas como la violencia de género y la necesidad de legalizar el aborto para evitar la muerte de muchas mujeres. ¿Cómo ves ahora la lucha que plantea el feminismo en Argentina y en toda América latina?

—Creo que estamos en un momento único, en donde hay que acompañar esos cambios. Esa revolución es incómoda y molesta para muchos, inclusive para nosotros los hombres, que tenemos que reaprender un montón de cosas, porque también fuimos criados en otro contexto. Pero este es el momento y tiene que ser con todo, porque ninguna revolución se va a dar de a poquito, a medias o tomando recaudos. Me parece que hay que apoyar y, sobre todo, hay que aprender.

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